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ARTE EN MARTE. JOAN FELIU FRANCH


Joan Feliu Franch es el director de MARTE, “Feria Internacional de Arte Contemporáneo”. Doctor en Historia del Arte y gestor del MACVAC (Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni), donde contribuye al enriquecimiento y promoción del arte contemporáneo. También es Profesor Asociado de la Universitat Jaume I y colabora con la Universidad Internacional Valenciana. Además, es el Director del Aula Universitaria UJI Vila d’Onda. Además de su labor académica, es una figura destacada en la comunidad artística, cuyo compromiso con la investigación y la promoción del arte contemporáneo ha dejado una huella indeleble en el campo de las artes.

En un mundo saturado de eventos artísticos, ¿cómo consigue MARTE destacar y dejar una impresión duradera? Creo que hemos encontrado una singularidad respecto a otras ferias, que tiene mucho que ver con el hecho de hacerla en Castellón, dando importancia a los muchos proyectos que desde aquí se realizan.

¿Cuál es la esencia que define a la feria MARTE y la distingue de otras exposiciones contemporáneas a nivel autonómico o estatal? MARTE es una feria que nace con una idea muy clara: dar a todo el mundo la posibilidad y acceso a una cultura de calidad, hacer una gran labor didáctica y mostrar el arte contemporáneo en una zona donde no había grandes posibilidades de tener esa experiencia… y además, intentar que el visitante pueda comprarse una obra de arte que le guste, no con la idea de invertir, ni con la idea de especular, sino simplemente porque le guste, porque le va a hacer la vida mucho más feliz.

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Joan Feliu Franch. Foto: Pablo Ruiz

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Joan Feliu Franch en el Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni. Foto: Pablo Ruiz

MARTE se celebra en Castellón, una ciudad rica en historia. ¿Crees que esa historia influye en la manera de plantear la feria? Naturalmente. De hecho, una de las secciones más claramente distintivas de la feria es el espacio cerámico.

¿Cómo selecciona MARTE las obras y artistas que participan en la feria? ¿Cómo apoya MARTE a los artistas emergentes que buscan nuevas plataformas para mostrar su trabajo? MARTE no abre convocatoria, sino que durante todo el año se visitan exposiciones, galerías y talleres de artistas para realizar una selección equilibrada en cuanto a calidad, pero muy diversa. En ocasiones nos encontramos con artistas que nos interesan y que recomendamos a galerías que trabajan en su línea. Además, nuestros dos premios, el de Castellón y el nacional, tienen como condición que el o la artista no tengan representantes.

Las ferias de arte contemporáneo a menudo se enfrentan al desafío de equilibrar lo comercial y lo artístico. ¿Cómo maneja MARTE esta dualidad? No es una feria planteada como un mercado en el que el stand, la galería, presenta con sus artistas un proyecto que puede ser maravilloso, que lo es habitualmente, para ponerlo a la venta, sino que en MARTE la garantía que tienen todos los artistas es que están integrados en un discurso con otros artistas de distintas galerías. MARTE tiene que ser una experiencia parecida a la de una gigantesca exposición, o de varias exposiciones reunidas en un mismo sitio, donde se puede comprar la obra pero donde tú vas a vivir esa experiencia.

En un entorno digital en constante evolución, ¿cuál es la importancia de mantener un espacio físico como MARTE? La virtualidad es un aspecto a implementar en el mercado artístico, pero lo cierto es que la presencialidad resulta fundamental.

¿Cómo ha evolucionado el enfoque de la feria a lo largo de los años? La feria ha ido evolucionando favorablemente desde aquella primera edición más centrada en videoarte (en parte porque contaba con muy poco presupuesto y los costes de transporte de esas obras eran mucho menores), que obtuvo resultados desiguales pero que demostró que había interés por parte del público, sembrándose una semilla que había que hacer crecer. El segundo año pudimos ver un giro hacia lo social y la acción performativa, en la que lo que fallaba era el mercado. Eso propició el cambio hacia un planteamiento de proyectos comisariados, que es el que en años sucesivos se ha ido repitiendo y perfilando, hasta llegar al momento actual. MARTE ha establecido su lugar en el calendario de eventos artísticos. ¿Qué papel crees que desempeña la globalización en la visión de la feria? La verdad es que la imagen reputacional de MARTE es muy buena, pero insisto en que el punto más fuerte es haber conseguido el hacer caminar de manera paralela un proyecto expositivo de calidad con un discurso detrás y a la vez que sean artistas que encuentren una vía de comercialización de su obra. Eso se ha hecho manteniendo una feria que no tiene problema en ser una feria pequeña, de calidad, y adaptada al mercado que queremos alcanzar.

¿Podrías compartir un ejemplo de una obra o proyecto que haya dejado una impresión duradera en los visitantes de MARTE? Creo que, más allá de obras que visualmente han impactado puntualmente, la pieza que realizó PhotoAlquimia (Pixelata) y que terminamos instalando en el MIAU Fanzara, para mí es un buen ejemplo. La feria tiene un impacto en la comunidad local y en la escena artística global. ¿Cómo equilibra MARTE estos dos niveles de influencia? Dando espacio a todas las propuestas que pueden encajar y llevando la feria a espacios externos como el Convent o el MACVAC.

El arte contemporáneo a veces desafía las expectativas y las normas convencionales. ¿Cómo aborda MARTE el fomento de la creatividad disruptiva?Desde la dirección de MARTE nos gusta mucho lo disruptivo, pero el trabajo que se hace a lo largo de todo el año en la selección de las propuestas artísticas que queremos presentar se hace pensando en dos cosas: en la comunicación que se va a establecer con el espectador y en qué artistas pueden resultar interesantes para un mercado de coleccionismo incipiente.

La Feria MARTE probablemente ha sido testigo de una amplia gama de expresiones artísticas. ¿Cuál es tu opinión sobre el papel del arte en la sociedad actual? Vaya pregunta. La importancia del artista y su rol como agente de cambio de la sociedad ha sido una preocupación recurrente. El arte de vanguardia aspiró a ganar un nuevo lugar en la sociedad moderna, abandonando el museo como espacio consagratorio de la cultura burguesa para formar parte activa de la vida, y proponiendo la utópica unión arte/praxis vital. Y este intento de acercamiento entre arte y sociedad se ha visto acentuado en las últimas décadas, en particular a partir de los años ochenta del siglo pasado. Hoy, evidentemente, vivimos una cultura diferente de la moderna y de sus derivaciones postmodernas, no solo ha cambiado la estética y la noción misma de vanguardia, cuestionando los formatos y soportes, sino que además se han multiplicado las iniciativas de artistas destinadas a promover la participación en proyectos en los que se asocia la realización de ficciones o de imágenes con la ocupación de espacios y la exploración de formas experimentales de socialización. Creo que el arte está más comprometido que nunca.

El diálogo entre el arte y el espectador es esencial. ¿Cómo fomenta MARTE la interacción significativa entre las obras y los visitantes? ¿Crees que, como decía Duchamp, el espectador hace la obra suya y la acaba o, por el contrario, el discurso y la intencionalidad del autor suelen prevalecer en la comunicación artística? Nosotros entendemos el arte contemporáneo como un lenguaje y al hacerlo entendemos que precisa del emisor, del medio y del receptor. Este es quien eleva a la distinta categoría de arte la obra por su propia experiencia vital. No es lo mismo ver una obra tras un desengaño amoroso que en un momento de euforia, no vas a sentir lo mismo y el valor que tiene una obra de arte es completamente mutable. Queríamos explicar a la gente que no pasa nada si no te gusta algo. Lo importante es que encuentres algo que te llegue y nosotros te vamos a ofrecer esa posibilidad. Y hacerlo con el convencimiento de dos cosas: por un lado, que no hay que llegar a consensos. No se trata de que nos guste más una cosa que otra sino de llegar a establecer una relación privada con la obra y que a ti esa obra te parezca magnífica por lo que te sugiere y al que tienes al lado a lo mejor le parece una chorrada y no pasa nada, está bien que sea así, es lo bonito. Por otro lado, el juego del arte contemporáneo, al establecer esa relación privada contigo, hace que esa relación vaya variando y cosas que ahora no te dicen nada a lo mejor dentro de un año sí, o al revés.

En un mundo cada vez más digital, ¿cómo logra MARTE crear una experiencia auténtica y táctil para los asistentes? ¿Qué opinas sobre las exposiciones que ofrecen una experiencia inmersiva? Por lo que hemos visto, y a pesar de ser una herramienta interesantísima, las exposiciones inmersivas aportan poco a la experiencia artística del espectador, aunque sean un buen entretenimiento. Creo que ver la obra en directo y, especialmente, conocer al artista (en MARTE están presentes) es mucho más interesante.

El arte contemporáneo a menudo aborda temas sociales y políticos. ¿De qué manera MARTE refleja las narrativas cambiantes de nuestro tiempo? Intentamos que la conformación de nuevos paradigmas -culturales y estéticos- que ha dado origen a un conjunto de prácticas artísticas que se asientan en el reconocimiento de la función social del arte, el compromiso con la ciudadanía, un cambio del espectador en el proceso creativo o la intervención en el espacio público, tengan una especial representación, y de ahí nuestro programa de debate que llamamos Social.

¿Cuál es su opinión sobre el equilibrio entre el valor subjetivo de una obra de arte y su valor en el mercado? Aquello que Luis Racionero decía sobre “el valor de uso y el valor de cambio”. Una cosa es una cosa y la otra es, otra. Muchas veces, la gente piensa en un tipo de coleccionista especulativo, que los hay, es lícito y está bien, pero lo normal sería que si nosotros un año decidimos cambiar cosas dentro de nuestra casa para estar más a gusto en nuestra vida, que el año que no tocara cambiar el sofá, ni las cortinas, ni pintar el salón, que nos compráramos una obra de arte, porque seguramente esa obra nos va a hacer sentirnos más felices y orgullosos durante más tiempo que cualquier otro objeto. Eso supondría que una persona normal y corriente se comprara 10 o 12 obras a lo largo de su vida, de la misma forma que va a cambiar 3 veces de coche, por ejemplo. Es decir, que fuera normal y que se entendiera que la calidad de vida te la proporciona también el arte. Y no es necesario ser coleccionista, solo hay que mirar por la propia felicidad.

Las ferias de arte pueden ser una fuente abrumadora de estímulos visuales. ¿Cómo guía MARTE a los visitantes a través de esta experiencia? Sin guía. Yo recomendaría ver MARTE con la mente muy abierta, dispuestos a experimentar sensaciones. Sin ideas preconcebidas y con la predisposición a cuestionar cualquier cosa que le sugiera la obra de arte. A los visitantes, yo les pediría que vengan, que miren las obras, las sientan y busquen dos, tres, cuatro o cinco obras que les hagan sentir una serie de reacciones que les confirmen que están vivos.

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Joan Feliu Franch en el Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni. Foto: Pablo Ruiz

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Joan Feliu Franch. Foto: Pablo Ruiz

¿Cómo abordáis el hecho de que la feria sea accesible y atractiva tanto para los conocedores del arte como para el público en general? ¿Crees que el arte contemporáneo cada vez está más alejado de la sociedad, en términos generales?Yo creo que no está tan alejado. Creo que todo pasa por la educación, por que los museos se conviertan en centros educativos más que en contenedores de obras… Pasa por habituar a la gente a visitar galerías y exposiciones y pasa también por tener la responsabilidad de hacer y ofrecer unas programaciones que tengan la calidad suficiente. Si a la gente le das cultura de calidad, la gente accede a ella. Si tú la banalizas mezclándola con otras cosas estás perjudicando el propio derecho que tiene el ciudadano a acceder a esa cultura de calidad. Nosotros solos no podemos conseguir esa normalización, pero sí creemos que, como feria, debemos hacer una política activa educativa en ese sentido y poner nuestro grano de arena. Estamos en ello.

La colaboración entre artistas y curadores es fundamental. ¿Cómo se establecen estas relaciones en el contexto de MARTE? Es una relación de respeto y de saber los roles de cada cual. En nuestro caso, el curador intenta establecer un discurso diverso a partir de una selección de obra en la que el artista se sienta bien representado.

El arte contemporáneo a veces se enfrenta a la crítica de ser elitista o incomprensible. ¿Cómo aborda MARTE estos preconceptos? Todos los visitantes pueden disfrutar de una serie de actividades que hacen que la feria sea mucho más accesible. Procuramos que todos tengan tiempo fuera de lo que es la propia feria, para que, de manera más relajada, se puedan crear sinergias entre artistas, galeristas, críticos y coleccionistas. Los que vienen de fuera lo valoran mucho y los galeristas, por su parte, saben que es un mercado complicado y que hacemos un trabajo muy grande para que se produzcan ventas.

La identidad cultural puede ser un hilo conductor en muchas obras de arte. ¿Cómo resuena esto en la selección de artistas y obras de MARTE? Es uno de los discursos más interesantes. En las reflexiones sobre el nuevo orden global a menudo se expresa preocupación por la unificación cultural bajo el paradigma occidental como posible consecuencia a largo plazo. Sin embargo, desde hace unas décadas, se percibe una tendencia clara de la revaloración de la cultura local como un proceso compensatorio frente a la globalización. Evidentemente, eso se ha de ver en la feria. ¿Podrías compartir una anécdota o momento memorable en la historia de MARTE que haya influido en la dirección de la feria? Seguramente el propio inicio. Visité al concejal de cultura de Castellón, que era entonces Vicent Sales, sin papeles ni un proyecto claro, solo con el deseo de hacer una feria en Castellón, y su respuesta fue: vamos a hacerlo. Cuando salí de allí pensé que me había precipitado y que estaba en un buen lío. Poco a poco hemos aprendido de nuestros errores y hemos mejorado hasta conseguir lo que ahora tenemos.

En un mundo cada vez más virtual, ¿cómo logra MARTE mantener viva la experiencia física y sensorial del arte? ¿Os habéis planteado ya la incorporación de Inteligencia Artificial en la feria? ¿Cómo crees que este hecho influirá en el futuro o qué derroteros crees que seguirá? Este último año tuvimos un conversatorio con Safe Creative sobre inteligencia artificial. Es una herramienta más para el artista, así que es lógico que tenga presencia. ¿Cuál es tu perspectiva sobre el papel del coleccionismo en la promoción y preservación del arte contemporáneo? Fundamental, naturalmente. Los coleccionistas, cada uno con sus gustos y sus criterios, son actores fundamentales del mercado del arte.

Finalmente, ¿cuál es tu visión personal para el futuro de la Feria MARTE y su contribución al mundo del arte contemporáneo? Espero que, siendo ya una feria consolidada, se convierta en la feria referente del arte emergente y del trabajo colaborativo de las galerías.

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Joan Feliu Franch en el Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni. Foto: Pablo Ruiz

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