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APRENDIZ & MAESTRO / LA CURIOSIDAD DESDE EL OTRO LADO DEL ESPEJO

Al pensar en la palabra maestro, automáticamente visualizamos la figura de aquel profesor que nos marcó a lo largo de nuestra etapa como estudiantes. Un ser admirado que a ojos del alumno, es en la mayoría de las ocasiones modélico. Con el objetivo de reflexionar sobre el hecho que supone ser maestro, presentamos una serie de entrevistas realizadas desde el otro lado de la clase, desde la curiosidad del alumno ante el maestro. Un camino inverso para conocer al maestro desde la perspectiva del alumno. Una forma de profundizar en su versión de los hechos, desde la que conocer; la motivación que impulsó su vida académica, sus historias y malestares, ¿y por qué no?, sus propias reivindicaciones para el modelo educativo.

Antonio Sánchez García (Águilas, Murcia 1959).

Profesor del departamento de historia y teoría del arte y del diseño en joyería. Director de la Bienal Melting Point de Joieria Contemporània València. Subdirector en la Escola d’Art i Superior de Disseny de València.

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Antonio Sánchez García (Águilas, Murcia 1959). Subdirector en la Escola d’Art i Superior de Disseny de València. Foto Eduardo Cuevas

Cuéntanos tu vida… ¿Cómo fueron tus comienzos y tu formación académica? Soy licenciado por Historia del Arte en la universidad de Murcia, como estudios complementarios en Valladolid realicé un máster de Historia y Estética de la Cinematografía, bajo mi opinión uno de los mejores másteres de este campo en España. Cuando terminé los estudios, mi padre me animó a continuar formándome, y hago lo que se conocía como la tesina de licenciatura. Para ello, tuve que estar en Madrid desarrollando la investigación basada en la aportación española en la Exposición Universal de París en 1855. A raíz de la temática, y con la ayuda del museo Lázaro Galdiano de Madrid, obtuve una pequeña beca de colaboración con la que pude ir a París a completar la investigación y otra colaborando en la revista Goya.

¿Cuál fue tu primer trabajo? ¿Dónde dirías que recibiste tu primera oportunidad laboral? ¿Cómo la encontraste? Estaba haciendo el servicio militar obligatorio para despejar mi horizonte laboral ya que era muy difícil llegar a cualquier puesto de trabajo sin tener cubierto lo que se conocía como la “mili”. Estando ahí, se convocaron oposiciones para las antiguas Escuelas de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, en la especialidad de Historia del Arte. Me presenté en 1985 y las gané, siendo mi primer destino la Escuela de Arte 3 (Madrid). Y finalmente fue en el año 1989 cuando me traslade a Valencia, en la que conocemos como EASD Valencia, y así hasta la actualidad.

¿Por qué decidiste dedicarte a la docencia? ¿A qué te dedicabas antes? En mi familia hay una fuerte vinculación con la docencia, mi padre era lo que se conocía como maestro nacional e inculcó a toda mi familia para que abrazaran el mundo de la docencia. Yo me enfrenté a mi padre ante la vía que me planteaba, e incluso, intervino mi tío para que se convenciera de que yo buscaba hacer Historia del Arte. Y aunque me gusta mucho la investigación, siempre he sido una persona muy sociable y desde siempre sentí interés y respeto hacia la docencia. A mi padre le insistí que yo no era capaz de estar con niños, y cuando surgió la convocatoria que te he comentado ví que ese era mi lugar natural.

¿Cómo reaccionas frente a un conflicto con tus alumnos?, cuentame el mayor conflicto al que te hayas enfrentado como docente? Bueno, yo tengo carácter y la docencia plantea constantemente conflictos. Mis conflictos han surgido casi siempre con la evaluación por lo típico de no ser justo, o no haber explicado de forma clara mi sistema de evaluación, y de ello siempre tomo nota.

Mi mayor conflicto personal vino del error de aprobar a un alumno injustamente. Todo ello se dió porque un día vino una pareja a hablar conmigo en nombre de la persona suspendida. Me contaron lo necesaria que era para él aprobar, porque necesitaba los créditos para ir a la universidad y tal. Ante esa situación cedí y decidí aprobarlo. Al poco tiempo, estando en la escuela se me acercaron dos alumnas que eran de ese mismo curso y me pidieron hablar a solas. Me comentaron que de oídas habían escuchado que esa persona alardeaba deliberada y públicamente que había conseguido aprobar sin presentar nada y sin hacer examen alguno. Ante esas afirmaciones me quede muerto y les dije que era verdad, y claro, expuse indudablemente mi protesta mediante teléfono a los conocidos de este individuo . Y eso en definitiva para mi a nivel profesional y como docente fue una situación muy dolorosa.

¿Cuánto tiempo dedicas a diario a preparar tus clases? ¿dime tu lugar preferido de la escuela?, ¿Sueles tomar café?, ¿cuántos al día? Mis clases actualmente tras todo estos años de experiencia y estando enfocado en una especialización resulta más rápida la preparación. Dedico poco tiempo, debido en parte al cargo de subdirector. y sobre todo,el tiempo que tengo lo enfoco en las presentaciones y elección correcta de imágenes. Digamos en resumen en torno a una hora por cada clase. En Vivers, destacaría los talleres, por poner en valor el trabajo manual y artesanal. En Velluters, reluzco la zona conocida como “la pecera” por ser una zona amplia de grandes vidrieras que ofrece una magnífica perspectiva del barrio.
Soy cafetero y confieso que puede llegar a ser incluso más adictivo que el tabaco, pero lo controlo. En general tomo café americano en la mañana, otro al medio día, y nunca suelo pasar de tres cafés.

¿Cómo facilitas la comunicación con tus alumnos, tienes alguna técnica?
Soy paternalista, me gusta aprenderme en los inicios de curso el nombre y apellidos de mis alumnos, porque mi padre siempre me decía “Antonio, a tus alumnos debes conocerlos por el nombre, son ante todo personas”. También me gusta saber su formación y el porqué de su elección. Soy muy comunicativo, conmigo se puede hablar de cualquier cosa teniendo en cuenta el límite de lo privado.

¿Cómo definirías tu estilo como docente? ¿tienes algún ideal en el que te inspiras?
Intento ser natural, cercano, espontáneo, pero a la vez riguroso en los conceptos y sobre todo en el lenguaje. Porque aunque sea una persona que en mi vida privada use mucho el chascarrillo y un lenguaje un tanto mordaz, pienso que dando clase las palabras deben ajustarse a la seriedad que una disciplina se merece. También un ejemplo sobre mi estilo, se da cuando explico una obra de la cual sienta devoción, y aunque pueda sobrepasarme en la efusividad siempre le dejo claro al alumno que el criterio no ha de resumirse en el “me gusta o no me gusta”, nosotros debemos aplicar ante todo criterios formales a la hora de juzgar.

En cuanto al ideal, ya viene de casa. Puedo decir en parte viene dado por mi padre, porque aunque fuera estricto siempre fue un maestro noble y afectuoso con sus alumnos. Aunque tampoco negaré que todo surge de mi propia persona.

¿Qué es lo más reconfortante del trabajo diario? ¿Y lo más estresante? Lo más reconfortante, es ver al alumno circular y desplegar las alas. Como buen paternalista te duele ver su partida, pero entiendo que ahí radica la misión del maestro. Y el hecho de observar por ejemplo como mis alumnos de joyería están trabajando y reciben premios internacionales hace que se me abran las carnes. Lo más estresante sin duda es la burocratización que ha caído bajo la responsabilidad del docente. Ahora todos son papeles, gestión, y claro, no todos servimos para la gestión y es entendible que como subdirector me encuentre con magníficos profesores que no entienden cómo procesar tanta burocracia.

¿En la docencia cuál es el mayor reto al que te has enfrentado? Conseguir para los estudios de joyería, -que estaban denostados en ese momento como artesanía o arte menor-, que la Conselleria aprobara para nuestra escuela el único Título Superior de Enseñanzas Artísticas para este grado. También en un año, me tocó asumir una asignatura de rebote y era una materia que personalmente no quería dar porque salía de mi zona de confort. Al final, impartí esa asignatura que era Teoría de la Imagen, durante varios años y al terminar sentí que no estaba a la altura. Al final me dí cuenta que me equivoqué porque muchos alumnos me rememoran esas clases con buen sabor sabor de boca.

¿Qué recuerdos tienes de tus estudios? ¿Sigues formándote? Los recuerdos de los años de universidad son especiales tanto para mí como para cualquiera de mis alumnos. Yo creo que son unos años esenciales y por ello siempre digo “todo el mundo debería estar obligado a pasar por estudios superiores, a ser posible fuera de su casa y hacer erasmus”. Lo digo porque creo que en estos años desarrollamos nuestra personalidad y sociabilidad, y cuando terminas esta etapa, las cosas cambian. Te encuentras en el bajón y depresión que es la búsqueda de trabajo, que ahora para los jóvenes es más difícil que nunca. En cuanto a mi formación, sigo aprendiendo en relación a la joyería, cine de culto y fundamentos históricos aunque lleve años sin impartir en concreto esta asignatura.

¿Qué cambiarías en la docencia de hoy en día? Cambiaría bastantes cosas, pero la más sencilla implica a nuestros alumnos. Porque me parece una injusticia que estando en una posición ecuánime a los estudios universitarios, se discrimine a nuestros estudios en; inversión por alumno, becas, reconocimiento social del título, y demás. Ahí, luchamos contra una administración que paradójicamente fue la promotora de esa equidad con la Loe en los años 90. Porque no termina de resolver esos desajustes que se producen, por eso tristemente al día de hoy seguimos hablando de estudios universitarios y estudios no universitarios.

Pero si hay algo que cambiaría en la docencia, es un tema que me comentaron varios erasmus. Desde que estamos en el Plan Bolonia, creo que el alumno debería tener menos horas de clase presencial directa con su profesor y más horas para trabajo autónomo del alumno. Los tiempos cambian, no se puede pretender que en una era donde la información la tiene el alumno al alcance de la mano se pretenda que el profesor tenga la consideración de creerse con la potestad de ser el único poder transmitirla. Creo que nosotros deberíamos ocupar un papel de tutorización del trabajo autónomo del alumno, y poder dar al alumno el poder de acceder libremente a los talleres para poder desarrollar dicho trabajo autónomo. Y de esa premisa ensalzo una figura que está desapareciendo que es la de maestro de taller, que es independiente a la de profesor y resulta imprescindible para nuestros estudios.

¿Hay algo que te gustaría enseñar pero no puedes? No,si te soy sincero. Nosotros tenemos libertad de cátedra y aunque nos debemos de atener a unas pautas consensuadas, tenemos la facultad de enseñar una asignatura bajo nuestro punto de vista. Por esa razón te repetiría que no.

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Los Alumnos: Alexia Escribá Maroto, Ana Paola Villalobos Esparza, Pablo Bosch Lozano, Andersson Aguirre Castaño y Fátima Capilla. Ilustraciones: Eduardo Cuevas & Karen Guillot




Dionisio Sánchez (Valencia 1973)

Profesor de la asignatura: What If? Formas de investigación en el diseño / Composición Tipográfica / Diseño Editorial En la EASD Escola d’Art i Superior de Disseny de València.

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Dionisio Sánchez. Profesor de la EASD Valencia. Foto: Paula Zarzuela

Cuéntanos tu vida… ¿Cómo fueron tus comienzos y tu formación académica? En realidad soy Delineante industrial, comencé mis estudios de Diseño Industrial en 1993 (la primera promoción). Durante ese año, realicé un curso de diseño asistido por ordenador para diseñadores gráficos, me gustó mucho poder trabajar con otros profesionales y me matriculé en la Escuela de Artes y oficios en la especialidad de gráfico. En cuarto curso me lo dejé porque ya estaba trabajando profesionalmente. En 2009 retomé mis estudios de Diplomatura en diseño gráfico y desde entonces no he dejado de estudiar y formarme.

¿Cuál fue tu primer trabajo? Empecé haciendo portadas de discos (algo que ha sido bastante común en toda mi trayectoria profesional) para Prodisc, una productora de aquí de Valencia. También tuve la suerte de trabajar en el colectivo Move como diseñador gráfico, ayudando a Quique Company, diseñador de La Nave y el que ideó toda la gráfica de ACTV (me tenía fascinado desde que vi la exposición 20 dissenyadors valencians, comisariada en 1994 por Quim Larrea y Juli Capella para el IVAM). Fue una suerte ser amigo suyo y aprender de él, todo ello en los últimos años de su vida.

¿Dónde dirías que recibiste tu primera oportunidad laboral? ¿Cómo la encontraste? Pude empezar a trabajar gracias a la productora de eventos UHF, ACTV, Le Club, festivales y clubs de la ciudad de Valencia. ¿Cómo la encontré? Un día Jota de Jotateam Estudio vino a verme a LoveSónico, una tienda de discos en la que trabajaba por las tardes, me dijo: tío me mola mucho lo que haces y me gustaría trabajar contigo. Empezamos a currar y montamos Made-sign, duró unos tres años y después cada uno siguió su camino. ¡Desde entonces somos grandes amigos!

¿Por qué decidiste dedicarte a la docencia? ¿A qué te dedicabas antes? La crisis de 2008 nos paralizó a todxs, yo tenía mi estudio Aerographics, un sello discográfico y trabajaba diseñando portadas para productoras y sellos como Factorcity Records en Barcelona. Muchas empresas, productoras y clubes cerraron dejando cuentas pendientes. Me di cuenta de la fragilidad de ese mundo y además empecé a cuestionar mi papel como diseñador gráfico. Durante ese año fundé Ledsvisuals, una empresa dedicada a la escenografía visual (Clubmosphere), diseñamos clubs de la ciudad y participamos en muchos eventos y festivales con montajes audiovisuales, la empresa ha estado en activo hasta 2017. Al mismo tiempo, en 2009, decidí retomar mis estudios y cursé la Diplomatura en Diseño Gráfico en la Escola d’Art i Superior de Disseny de València, donde ahora soy profesor.

Mi trabajo Final de Título consistió en planificar una asignatura sobre prácticas críticas en diseño, algo que ya se ha materializado y que imparto como optativa. Durante todo este tiempo realicé un Máster en Producción Artística, y otro en Artes Visuales y Multimedia. A partir de mi tesina sobre las prácticas emergentes en el diseño gráfico, seguí investigando en ese tema y fui contratado por la UPV Universitat Politècnica de València como investigador FPI para realizar mi tesis doctoral. En 2017 aprobé las oposiciones a gráfico y ahora estoy terminando mi tesis.

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Dionisio Sánchez. Profesor de la EASD Valencia. Foto: Paula Zarzuela

¿Cómo reaccionas frente a un conflicto con tus alumnos?, cuéntame el mayor conflicto al que te hayas enfrentado como docente? Con los alumnos todo es muy fluido y la verdad, he tenido suerte y no he vivido ningún conflicto. En ocasiones es complicada la docencia, sobre todo en nuestra especialidad: la comunicación visual, donde se requiere una cierta capacidad cognitiva para generar un “proceso de comunicación” eficiente.

¿Cuánto tiempo dedicas a diario a preparar tus clases? ¿dime tu lugar preferido de la escuela?, ¿Sueles tomar café?, ¿cuántos al día? Suelo dedicar mis tardes a preparar las clases, aproximadamente 2 o 3 horas, pero depende de la carga de trabajo. A eso le tienes que sumar toda la burocracia que tenemos que llevar al día, eso al final pesa mucho más y llega a cansar. Todo ello sin tomar más de un café al día. Mi lugar preferido en la escuela es un pequeño despacho que tenemos en la segunda planta, allí me aíslo y puedo corregir o investigar.

¿Cómo facilitas la comunicación con tus alumnos, tienes alguna técnica? Trato siempre de generar debates en clase, cuestionarlo todo al igual que hice yo en mi etapa como estudiante. Los alumnos se dan cuenta de que nada es fijo, estático o verdadero, que todo depende del contexto en el que se dan los hechos. Esos debates generan una confianza entre alumno y profesor que se mantiene durante todo el curso.

¿Cómo definirías tu estilo como docente? ¿tienes algún ideal en el que te inspiras? No creo que existan estilos docentes, o si es así, los desconozco. Tan solo puedo decir que durante los últimos diez años que me he estado formando de nuevo, he tenido magníficos profesores y otros no tan “magníficos”. Supongo que he cogido lo mejor de cada uno y he intentado alejarme de aquello que no me gustó de ellos.

¿Qué es lo más reconfortante del trabajo diario? ¿Y lo más estresante? Ver cómo evolucionan los alumnos es algo muy gratificante: sus proyectos, su capacidad de pensarlos y ejecutarlos. Me reconforta ver sus trabajos finales de carrera o que se han ido a estudiar el máster que les recomendaste y que al volver te cuenten sus experiencias o te escriban desde allí. Me gusta mucho que se acuerden de mí, eso significa que algo les he aportado. Pero no todo es tan idílico con los alumnos, la parte que más estresa de ellos es cuando despliegan toda su creatividad para intentar justificar lo injustificable en el proyecto.

¿En la docencia cuál es el mayor reto al que te has enfrentado? Supongo que me esperan nuevos retos, no llevo muchos años como docente e imagino que todo llegará. Pero sin duda alguna creo que dirigir los proyectos finales de los alumnos en su TFT es lo más complicado, ya que parte de la responsabilidad recae en el profesor que los dirige.

¿Qué recuerdos tienes de tus estudios? ¿Sigues formándote? Como he comentado anteriormente, no he dejado de formarme y espero terminar en breve el tema de mi tesis y enfocarme en otros proyectos de investigación. A lo largo de esta trayectoria, puedo decir que me he encontrado con compañeros y profesores maravillosos, me he reído mucho con ellos y ahora creo que tengo buenos amigos.

¿Qué cambiarías en la docencia de hoy en día? Tantas cosas, hay que señalar que no en todas las provincias estamos igual, las Escuelas de Diseño que se ha adscrito a las universidades (por ejemplo, en Cataluña) han dado un salto cualitativo en las enseñanzas en diseño en sus tres ciclos. Imparten másteres centrados en la investigación y ya cuentan con programas de doctorado en diseño, algo que es todavía impensable en la Comunidad Valenciana.

¿Hay algo que te gustaría enseñar pero no puedes? La verdad es que sí, me gustaría mucho impartir Cultura del Diseño, me apasiona, pero por ahora es imposible.




Paco Salabert (1962, Oliva ,Valencia)

Profesor de 1º DG Proyectos Básicos, Optaiva 4º Serigrafía y 3º Taller de Comunicación de Proyecto Moda. Aunque he dado casi todas las asignaturas en mi carrera, mis favoritas, Identidad, Tipografía y Composición. En la Escola d’Art i Superior de Disseny de València.

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Paco Salabert. Profesor en la EASD de Valencia. Foto: Eduardo Cuevas

Cuéntanos tu vida… ¿Cómo fueron tus comienzos y tu formación académica? Estudié en Artes y Oficios Dibujo Publicitario 1980/1983 que simultanee con BBAA especialidad de Grabado 1981/1986. Luego, hice un Máster de Diseño Moda en La Domus Academy de Milán 1987, becado por el IMPIVA.

¿Cuál fue tu primer trabajo? ¿Dónde dirías que recibiste tu primera oportunidad laboral? ¿Cómo la encontraste? Mi primer trabajo de gráfico fue como portadista de la cartelera durante un año “Que y Donde”, que me llegó por un cuñado que hacía de crítico musical allí. Como diseñador moda/gráfico fue con Francis Montesinos para el desfile de “Las Ventas”

¿Por qué decidiste dedicarte a la docencia? ¿A que te dedicabas antes? Desde que acabé Artes y Oficios me tentaron con dar clases, pero no me veía preparado y quería estudiar y trabajar fuera de España. Después de 10 años con mi propia empresa, pensé que ya tenía los suficientes conocimientos para dedicarme a la docencia.

¿Cómo reaccionas frente a un conflicto con tus alumnos?, cuéntame el mayor conflicto al que te hayas enfrentado como docente? Después de 25 años ha pasado de todo, pero nada grave. Un alumno/a conflictivo te puede arruinar todo un grupo y crear mal ambiente. He tenido un par de alumnas de esa categoría. A veces la única solución es coger aire y no perder los nervios. Independientemente de la actitud otro problema puede ser el plagio, es una cosa que me preocupa y le dedico tiempo a diferenciar inspiración, coincidencia y copiar.

¿Cuánto tiempo dedicas a diario a preparar tus clases? ¿dime tu lugar preferido de la escuela?, ¿Sueles tomar café?, ¿cuantos al día? Mucho, pero me gusta mi trabajo, con el tiempo vas haciendo, cambiando, testando cosas que ya has hecho, actualizando ejemplos e intentando ser efectivo. Normalmente empiezas muy espeso, con clases demasiado largas y con demasiados referentes. El problema es cuando te cambian continuamente de asignaturas. La ventaja de llevar tantos años es que ya las has tocado casi todas. Asignaturas como Tipografía las he dado ya de tres formas distintas. Hay asignaturas como Proyecto Básico que dejé de darla tan teórica para hacer un planteamiento más de taller, pensando en cómo me gustaría que me lo hubieran explicado a mi. No es muy ortodoxo, pero funciona. Mi aula de Serigrafía en Viveros. Tomo café al levantarme, al llegar a la escuela y a mitad de mañana…

¿Cómo facilitas la comunicación con tus alumnos, tienes alguna técnica? Intento mantener un diálogo, que no es fácil. Decir siempre la verdad, justificando lo que está mal, aunque duela. Algún alumno/a se rebela e intenta luchar contra ti, hay que bajar el tono e intentar que el alumno entienda que tú estás para ayudarlo, no para pegarte con él…eso puede ser agotador. Tú eres el profesor, no un colega. Los alumnos buenos van prácticamente solos, los más torpes necesitan mucha atención. En clase tienes que dividir el tiempo por la cantidad de alumnos. Una clase de dos horas tiene 40 minutos de clase teórica, 20 minutos de puesta en común y 60 minutos de tutelación de los proyectos, puedes salir a 3 ó 4 minutos por persona, por lo que hay que ir con cronómetro y ser prácticos. Introducir todo tipo de armas pedagógicas que motive al alumno: el juego, la sorpresa, la mediación, la clase magistral, el debate, el premio, el trabajo en grupo, las visitas, salidas fuera del aula…

¿Cómo definirías tu estilo como docente? ¿tienes algún ideal en el que te inspiras? No te sabría decir, soy perfeccionista, pasional, tengo poca paciencia, nosotros nunca tuvimos una formación que se adaptara al mundo laboral de su época y yo intento que no me pase eso. Al final creo que tengo un estilo propio, porque se basa mucho en mi experiencia personal. Reconozco que soy muy funcional, con cierto gusto por lo instrumental y el taller, siendo menos teórico de lo que debería. En asignaturas como Serigrafía, que es un taller con máquinas, material peligroso,…. reconozco que grito mucho, más que dar clases estoy apagando fuegos, porque la pueden liar muy gorda. Me gustan mucho las clases que dio Paul Rand en Yale. también admiro a Enric Jardí como profesor de Tipografía.

¿Qué es lo más reconfortante del trabajo diario? ¿Y lo más estresante? Tener resultados, el agradecimiento de los alumnos, rara vez lo han hecho, pero a veces me han aplaudido. Que los alumnos tengan premios, que sean reconocidos por su trabajo. Cuando hemos hecho trabajos reales, ver esos proyectos en la calle o en publicaciones. Cuando un alumno llega a un resultado inesperado y brillante fruto de su búsqueda personal reconozco que me emociona. Creo que soy el único profesor que tiene que tirar a sus alumnos del aula (Serigrafía), que si por ellos fuera estarían allí todo el día. La falta de tiempo. Como ya expliqué antes, le puedes dedicar entre 3 y 7 minutos a resolver los problemas de un alumno, no puedes dar soluciones tienes que dar caminos… El confinamiento nos puso en otra situación. Tener que estar 5 horas sentado delante de la pantalla intentando que todo fluya. Hubo que cambiar casi toda la programación porque en mi trabajo se interactúa con el profesor y entre ellos…Además el alumno está solo en casa, no participa en el contagio colectivo de motivación y aprendizaje. Es complicado. Durante 8 años di clases en la EASD Alcoy. Como aún tenía mi estudio en Valencia todos los días iba y volvía en el mismo día, acabé odiando el coche.

¿En la docencia cuál es el mayor reto al que te has enfrentado? Una asignatura de la cual no sabes nada y al día siguiente tienes 30 alumnos delante de ti esperando que les expliques de qué va la cosa… Yo tengo el problema de que me cuesta dar clases de algo que no he trabajado como profesional, y no sé llevar el proceso hasta el final. Tengo problemas con las cosas en movimiento, audiovisual, interactivos… Pero si te toca no tienes más remedio que aprender rápido para poder transmitirlo. Los primeros años cada curso te tocaban unas asignaturas distintas e incluso de otras especialidades.

¿Qué recuerdos tienes de tus estudios? ¿Sigues formándote? Yo estudié en mi Escuela. Dibujamos a carboncillo y lo hacíamos todo en guache y tinta china. Entonces ya no tenía nada que ver con la profesión de su momento ni con las escuelas de Diseño de fuera de España. Pero te sacabas las castañas de fuego tú solo, que así también se aprende. BBAA era una fiesta continua y con la base que tenía de artes y oficios sacaba muy buenas notas, así que algo aprendí. Estudiar luego en Milán, en la Domus, considerada la mejor escuela de Diseño del mundo, fue un cambio radical, que me abrió los ojos y las puertas de los mejores estudios de Diseño de Italia. Y claro que sigues formándote, esto no para. Nosotros sufrimos el paso de lo analógico a lo digital, tuvimos que reciclarnos totalmente, ahora pasamos del papel a las pantallas. Y continuar trabajando como profesional, porque si no te quedas descolgado.

¿Qué cambiarías en la docencia de hoy en día? Que no fuera tan académica, que el trabajo profesional de profesor fuera reconocido con el mismo valor que la investigación. Que nuestra escuela no fuera considerada como algo de secundaria. Estar al día te obliga a formarte y a resolver problemas de comunicación de hoy en día. ¿Hay algo que te gustaría enseñar pero no puedes? No, en absoluto.




Amparo Peguero Perales (València 1962)

Profesora de: Proyectos de Indumentaria escénica 3º Moda. Proyectos de Modelización 2º Moda y Taller de Moulage 31 Moda En la Escola d´Art i Superior de Disseny de Valencia.

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Amparo Peguero Perales. Profesora en la Escola d´Art i Superior de Disseny de Valencia. Foto: Paula Zazuela

Cuéntanos tu vida… ¿Cómo fueron tus comienzos y tu formación académica?Desde siempre tuve claro que mis estudios se iban a encaminar hacia algo relacionado con el arte, no sabía muy bien en que campo ya que en aquel momento el diseño estaba empezando a reconocerse en España y no tenía ni idea de donde se estudiaba ni que disciplinas abarcaba.

Me gustaba mucho dibujar de pequeña. En el colegio de hecho, es la asignatura que mejor se me daba junto a todo lo que tuviese que ver con las manualidades y la creatividad. Me seleccionaban para dibujar murales o interpretar algún papel en las obras de teatro con “las mayores”. Cuando llegó el momento de decidir carrera, en casa no les hizo demasiada gracia que quisiera estudiar diseño de moda. Vengo de una familia de abogados y en aquel momento pensaron que eso no era una profesión que me iba a “dar de comer”, pero sinceramente, no me veía en ningún otro lugar sabía lo que quería y también lo que no quería, y luche por ello. Estudie en lo que hoy es la EASD que antes se llamaba Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, cuya trayectoria viene de 1850. La carrera era 5 años, dos de comunes y tres de especialización. Además de Diseño de interiores (antes decoración) Diseño de Producto (industrial) Diseño gráfico y Diseño de Moda (figurines) se estudiaba también, cerámica, Esmaltes, Tapices y otros oficios Artísticos. Éramos muy pocas los que estudiábamos la Especialidad de Moda y tuvimos la gran suerte de que entrase a dar clase en ese año de especialización Enrique Lodares que fue el que puso en funcionamiento la Especialidad de Moda. Gran profesional de la moda, maestro y compañero y amigo después.

¿Cuál fue tu primer trabajo? ¿Dónde dirías que recibiste tu primera oportunidad laboral? ¿Cómo la encontraste? Me presenté a los premios Valencia innovación del IMPIVA que servían como plataforma para promocionar al diseño en distintas disciplinas. Sali premiada junto a otros jóvenes diseñadores y tuve la oportunidad de mostrar una colección capsula de moda infantil realizada en denim y peluche en un estand de FIMI. A partir de ahí me salieron contactos con varias empresas de moda infantil con las que trabaje como freelance.

¿Por qué decidiste dedicarte a la docencia? ¿A qué te dedicabas antes? Durante los años académicos en la Escuela, compagine los estudios con la pasarela. Nunca fue una profesión a la que me dedicara en tiempo total. Era algo con lo que me sacaba un dinero, me permitía ver el funcionamiento del mundo de la moda desde el interior, y me servía para hacer contactos. Cuando acabe los estudios, como he dicho anteriormente y gracias a los premios Valencia Innovación del IMPIVA me dedique ya al diseño de moda infantil. Valencia durante muchas décadas ha tenido una baza muy fuerte en este sector y contaba con FIMI que es la mayor e importante Feria de moda infantil.

Las cosas por desgracia han cambiado mucho. Luego llegó la primera oportunidad de trabajar en Teatro de la mano de una amiga Amparo Urieta actriz y directora que confió en mi para llevar a escena el vestuario de su primera producción. Yo desconocía totalmente el mundo de la escena, que pese a lo que la gente pueda pensar no tiene nada que ver con la moda, aunque se trate de diseñar ropa, ahí lo que estás es desarrollando un personaje, ayudando al actor a que se meta en él, y haciéndolo creíble al público. Me enganchó totalmente! Me parece super enriquecedor el contacto con el director de escena, su punto de vista. Hacia donde quiere llevar la obra. Indagar en la psicología de cada uno de los personajes. Investigar sobre una época determinada, sobre un autor. Ver cómo va creciendo la obra poco a poco y como va ensamblando el trabajo de todo el equipo en un resultado final. Como las piezas de un puzle. A los pocos años de terminar la carrera, salieron unas oposiciones en la Escuela, me presenté y las saqué. La verdad es que nunca me había planteado mi futuro como docente, pero surgió y vi que se podía compaginar una cosa con la otra a la vez de enriquecerla.

¿Cómo reaccionas frente a un conflicto con tus alumnos?, cuéntame el mayor conflicto al que te hayas enfrentado como docente? Bueno, la verdad es que gracias a dios en todos los años que llevo dando clases (que son muchísimos ya), no puedo decir que haya vivido nada muy grave. Algún maniquí que haya cogido o intercambiado alguien “por error” o algún pique entre alumnos. En estos casos intento que no cunda el pánico, hablar por separado con las distintas partes y con buena voluntad intentar quitar hierro al asunto. Eso sí. Si hay algo que no soporto es la mala educación y la falta de respeto. Con eso soy intransigente.

¿Cuánto tiempo dedicas a diario a preparar tus clases? ¿dime tu lugar preferido de la escuela?, ¿Sueles tomar café?, ¿cuántos al día? Pues a preparar las clases depende de la materia y el momento del semestre que sea. Puede llevar de media hora a cuatro. Al llevar muchos años especializándote en unas mismas asignaturas, hay que dedicar menos tiempo. Cosa que no pasa por ejemplo con proyectos de Escénica en la que normalmente al colaborar con alguna compañía para realizar el vestuario para alguna obra que se va a estrenar, pues hay que dedicar mucho más tiempo a reuniones previas con la Dirección de escena, leer libreto, documentarte, establecer un timing para que los alumnos puedan llegar ha realizar el encargo y entregarlo en fecha estipulada. Preparar materiales, preparar patrones…. Mi lugar favorito de la Escuela seguramente sea el aula 2.8 en la que están todos los maniquíes, casi 100, a los que yo llamo los guerreros de Shi Huang porque están todos alineados. Me satisface ver que cada alumno cuenta con un maniquí y ver evolucionar el trabajo de cada uno de ellos. La verdad es que el café no entra en mi dieta, me sienta fatal. Soy más de té e infusiones. Y suelo tomar varias al día, al menos 4.

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Amparo Peguero Perales. Profesora en la Escola d´Art i Superior de Disseny de Valencia. Foto: Paula Zazuela

¿Cómo definirías tu estilo como docente? ¿tienes algún ideal en el que te inspiras? La verdad es que en todos estos años de docencia he ido evolucionando. La experiencia es un grado y la madurez también. Poco tengo que ver de aquella profesora que empezó con 26 años con mucha ilusión, pero también con cierta inseguridad. A lo largo de los años, he ido asentándome como persona, cobrando experiencia, seguridad y soltura. Imagino que es normal y que ocurre en todos los trabajos y todos los comienzos. Como docente, me gusta y necesito tener establecidos un calendario, unos ítems para evaluar los trabajos, pero eso de todas formas son cosas que se nos piden obligatoriamente en el Centro a principio de semestre.

Por otro lado, creo que soy exigente con los resultados a la vez que cercana en el trato, aunque bajo mi punto de vista hay que poner cierta distancia entre profesor y alumno. Eres la profesora, no la amiga. Una vez una alumna entre risas me definió como “mano de hierro en guante de seda”. La verdad es que me gustó y me siento identificada. Hay que ser firme y justa, pero con educación y tacto. Sobre todo, me gustaría que mis alumnos pensaran que soy una profesora que sabe transmitir. La verdad es que no tengo ningún ideal concreto. Admiro muchas características de mis compañeras de Especialidad y no lo digo por quedar bien con ellas.

¿Qué es lo más reconfortante del trabajo diario? ¿Y lo más estresante? Lo más reconfortante es precisamente el día a día. El contacto con el alumno. El ayudarle a descubrir sus posibilidades. El estar ahí para que con esas correcciones mejore el prototipo. En definitiva, el COMPARTIR lo poco o mucho que sé con personas que quieren aprender. Lo peor y más estresante es cuando llega la hora de evaluar. Me encanta compartir. Disfruto estando con mis alumnos, pero odio tener que poner una nota. Tengo un juicio y se lo hago saber para que sepa donde están sus puntos fuertes y lo que tiene que reforzar, pero la evaluación en si es muy estresante.

Amparo Peguero Perales. Profesora en la Escola d´Art i Superior de Disseny de Valencia. Foto: Paula Zazuela

Amparo Peguero Perales. Profesora en la Escola d´Art i Superior de Disseny de Valencia. Foto: Paula Zazuela

¿En la docencia cuál es el mayor reto al que te has enfrentado? A ver, a retos nos enfrentamos siempre que hay un proyecto real al que vestir desde Proyectos de Indumentaria escénica, ya que hay que motivar al alumno y marcar un buen timing para que el resultado del trabajo pueda verse en escena en la fecha estipulada. Y créeme, que como hay muchos factores ajenos a la docencia, los tiempos de pruebas, ensayos…no siempre pueden cumplirse, con lo cual el calendario que se había marcado en un principio hay que ajustarlo y eso el alumno no siempre los lleva bien. Al igual que rectificaciones o cambios en el vestuario de última hora que siempre, siempre hay. Pero es de la única manera que el alumno tiene de ver la realidad de la profesión por dentro y creo que el gran esfuerzo vale la pena.

Recuerdo concretamente el vestuario que se realizó y diseñó para la ópera “La hija del regimiento” en la que cada día desde la Dirección de escena nos sorprendían con un cambio de interprete, cuatro vestidos más que hacer o siete figurantes más a los que tenias que vestir con lo que encontrabas por el camerino porque era a fecha de estreno. El resultado fue fantástico, pero yo casi muero. Un reto grande también ha sido sin ir más lejos la docencia de clases prácticas como Moulage durante el confinamiento por el Covid. Alumnos que no tenían maniquís en casa, o que carecían de tejidos o no podían conectarse todos los días. Con el ánimo de la gente por el suelo, con circunstancias en algunas casas o familias muy duras……la verdad es que fue un autentico reto para todos, alumnos y profesores que además tuvimos que hacer en muchas ocasiones de psicólogos. Estoy muy orgullosa de la capacidad de adaptación y de la calidad de muchos trabajos pese a las circunstancias tan adversas. Aunque también espero que nunca más tengamos que pasar por ello. He echado muchísimo en falta el contacto con el alumnado.

¿Qué recuerdos tienes de tus estudios? ¿Sigues formándote? Pues cuando yo estudiaba en Artes y Oficios la enseñanza era muy distinta. Había menos asignaturas de las que tenemos hoy y todas giraban en torno al Taller o lo que ahora es el Proyecto. Éramos muy pocos alumnos en moda y el ambiente era bastante “festivo” e íntimo a la vez. Había grandes aulas de asignaturas prácticas donde coincidías con alumnos de otras especialidades y te formabas en dibujo con modelo del natural. O esas clases de modelado con arcilla. Recuerdo también los encierros de alumnos que hacíamos en la Escuela reivindicando la revalorización de nuestro título. Los desfiles de fin de curso en el que desfilábamos las propias alumnas. Y las amigas que hice y me siguen acompañando a día de hoy Si, sigo formándome. Como en todas las profesiones creo que hay que seguir haciéndolo. Además, al ser una profesión elegida el seguir formándote es algo que de alguna manera vas buscando.

¿Qué cambiarías en la docencia de hoy en día? Creo que a los docentes se nos pide demasiada “burocracia”. En cuanto a nuestras enseñanzas haría un replanteamiento del perfil curricular dotando de más créditos a Proyectos y a alguna asignatura que ofrecen más técnica a la formación del alumno de Moda y ampliaría el abanico de optativas con algunas asignaturas que ya se imparten como obligatorias.

¿Hay algo que te gustaría enseñar, pero no puedes? Para mí, las asignaturas que imparto desde hace muchos años son los “bombones” de la Especialidad, por lo tanto, no echo de menos ninguna otra y agradezco en el alma que me las respeten y poder seguir impartiéndolas año tras año. Si que he pensado en algún momento el ofertar alguna optativa en la que se ampliara la realización de corsés que ya tocamos en el Proyecto de Indumentaria Escénica. O alguna otra para introducirnos en el bordado sobre tul, pero para eso necesitaría formarme antes, me sobrepasaría de horario y necesitaría mejor vista de la que tengo jajaja.




María José Blasco Martínez (Cullera, Valencia, 1976)

Profesora de: Materiales y tecnología en diseño. En la Escola d´Art i Superior de Disseny de València.

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María José Blasco. Profesora en la Escola d´Art i Superior de Disseny de Valencia. Foto: Karen Guillot

Cuéntanos tu vida… ¿Cómo fueron tus comienzos y tu formación académica? Mis comienzos fueron muy difíciles como la gran mayoría de estudiantes. Cursé los estudios en Licenciatura en Químicas finalizando los mismo en el 2001. Posteriormente realicé prácticas en un laboratorio de calidad en la localidad de Agost, para empezar a trabajar como docente en el 2004.

¿Cuál fue tu primer trabajo? ¿Dónde dirias que recibiste tu primera oportunidad laboral? ¿Cómo la encontraste? Mi primer trabajo relacionado con mi formación académica fue en el laboratorio de calidad de material de construcción de la empresa La Escandella ubicada en Agost. Teniendo en cuenta las posibilidades existentes para la realización de trabajos en laboratorio, considero que tuve mucha suerte porque necesitaban gente joven recién licenciada que pudiese empezar con un contracto de prácticas, por lo que se puede decir que estuve en el lugar y el momento oportuno.

¿Por qué decidiste dedicarte a la docencia? ¿A que te dedicabas antes? Realmente el periodo de tiempo desde que me licencié hasta dedicarme a la docencia fue muy corto, ya que tuve que dejar el trabajo en el laboratorio para coger plaza de docente. Se podría decir que la docencia se cruzo por mi camino, pues nunca me había planteado ser profesora. Durante los años de formación, mis compañeras siempre estaban dando clases de refuerzo a niños, pero yo prefería trabajar en otros ámbitos antes que dar clases, si bien al terminar la carrera, los padres que todo lo saben y están siempre salvaguardando los intereses de sus hijos, me animaron para realizar el Certificado de Aptitud Pedagógica, que en aquel momento era requisito indispensable para inscribirte a cualquier bolsa de profesor. Un día se abrieron varias bolsas cuyo requisito académico era ser licenciado, así que preparé toda la documentación que requerían y la presenté, para después de casi un año llamarme para dar clase en la Escola d´Art i Superior de Disseny de Valencia.

¿Cómo reaccionas frente a un conflicto con tus alumnos?, cuéntame el mayor conflicto al que te hayas enfrentado como docente? Los alumnos son mayores, por lo que grandes conflictos nunca ha habido. Se dialoga y se intenta llegar a un acuerdo.

¿Cuánto tiempo dedicas a diario a preparar tus clases? ¿dime tu lugar preferido de la escuela?, ¿Sueles tomar café?, ¿cuantos al día? Me considero una persona muy perfeccionista, en ocasiones yo diría que demasiado, por lo que dedico bastantes horas en prepararme las clases, prueba de ello es que el ordenador está consumiendo parte de la ágil visión que tenía hace unos años. Cabe señalar que hablamos de estudios donde el docente no tiene ningún libro de texto donde se pueda apoyar y por lo tanto facilitarle el trabajo, es decir, que los profesores de estos estudios se elaborar todo el temario, lo cual obliga a estar muchas horas dedicada a ello, tanto entre semana como fines de semana. Mi lugar preferido dentro de la escuela son las clases, la posibilidad de interactuar con los alumnos, pues considero que los profesores también aprendemos de ellos. Con respecto a la toma de café y cuántos al día, he de decir que debería de dejar a un lado el consumo masivo de dicha sustancia…

¿Cómo facilitas la comunicación con tus alumnos, tienes alguna técnica? Intento conectar con los alumnos haciendo preguntas, proyectando videos explicativos que ayuden a entender los contenidos teóricos que se estén dando, …

¿Cómo definirías tu estilo como docente? ¿tienes algún ideal en el que te inspiras? La verdad es que no puedo definir mi estilo, más bien tendrían que ser los alumnos los que valoraran ese aspecto de la profesión. En cuanto “algún ideal en el que inspirarme”, simplemente intento recordar que es lo que más me motivaba de los profesores que yo he tenido durante mis años de estudiante y reflejar cada una de las cosas que me gustaban de ellos, para intentar que las clases sean lo más instructivas e inspiradoras posibles.

¿Qué es lo más reconfortante del trabajo diario? ¿Y lo más estresante? Lo que más me reconforta es ver que después del esfuerzo que realizan mis alumnos con cualquier asignatura que imparto, valoran la utilidad de los trabajos y la teoría que se imparte dentro de clase. Lo que más me estresa es el proceso de elaboración de los trabajos prácticos, pues es un sin fin de contenido, aunque como decía antes, luego lo agradecen y aprecian los resultados de realizarlos.

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María José Blasco. Profesora en la Escola d´Art i Superior de Disseny de Valencia. Foto: Karen Guillot

¿En la docencia cuál es el mayor reto al que te has enfrentado? Uno de los retos que me enfrento año tras año es un trabajo cooperativo que se pide a los alumnos, la finalidad de este trabajo es obtener un dosier con mucha información, pues es un trabajo que se realiza durante dos o tres meses. Al tratarse de un trabajo “cooperativo” puede dar problemas en la gestión de los grupos.

¿Qué recuerdos tienes de tus estudios? ¿Sigues formándote? De mis estudios tan solo recuerdo muchas horas delante de los libros para ampliar la información y profundizar todo aquello que se explicaba en las clases. Recuerdo los días interminables en el campus, mañana clases teóricas y tardes en los laboratorios, o viceversa, y en los tiempos muertos en la biblioteca…. Respecto a si “sigo formándome”, he de decir que en relación a mi Licenciatura no, no por falta de interés porque me gustaba mucho la parte del laboratorio, pero desde mi punto de vista la docencia requiere mucha implicación por lo que la formación ahora se circunscribe a la totalidad de materias que imparto, ya que como he dicho anteriormente no existe ningún libro donde apoyarnos, por lo que se podría decir que estoy en constante formación.

¿Qué cambiarías en la docencia de hoy en día? Me gustaría disponer de mayores recursos para poder realizar las clases más prácticas. ¿Hay algo que te gustaría enseñar pero no puedes? No, en un principio imparto clases en un centro en el que existe libertad de catedra, además al ser Estudios Superiores, tengo la gran suerte de poderme coordinar con mis compañeros con el fin de mejorar las asignaturas y haciéndolas más dinámicas e interactivas.

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