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A LA SOMBRA DE JOSÉ ANTONIO CODERCH. EL ARQUITECTO EMILIO GIMÉNEZ JULIÁN (1932-1963-2014)

Tras su desaparición hace cuatro años, la figura de Emilio Giménez Julián, discípulo de José Antonio Coderch y autor de edificios como el del IVAM, se yergue hoy como una de las más interesantes de la arquitectura valenciana y española de la segunda mitad del siglo XX. Su obra, empeñada en alzarse contra el paso del tiempo, lo atestigua. El Colegio de Arquitectos de la Comunidad Valenciana le dedica una exposición estos días.

Los años de la autarquía franquista no dejaron nada bueno: apenas miseria y hambre. Hasta finales de la década de 1950, tras los acuerdos con las autoridades norteamericanas, y un Plan de Estabilización de 1959 que trajo consigo la llegada de los tecnócratas del Opus Dei, en España no había tenido lugar ningún intento serio por retomarse el camino de la modernidad perdida con el estallido de nuestra guerra civil. Miguel Fisac, arquitecto ligado a la Obra de Escrivá de Balaguer, se lo advertía a Oriol Bohigas en una de sus cartas: que los próceres, al fin, estaban dispuestos a dar carta blanca a la nueva arquitectura. También al nuevo arte, puesto que insospechados intereses movían al régimen.

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© Emilio Giménez. IVAM (València)

En 1957, con ocasión de la gran riada que asoló Valencia, se diseñó un Plan Sur que habrá de desviar el cauce del río Turia. Entre sus autores encontramos a un joven arquitecto zaragozano, Fernando Martínez García-Ordóñez, fundador del estudio GO.DB (con Juan María Dexeus Beatty), entre cuyos primeros hitos encontramos el Colegio Guadalaviar, primera obra -o una de ellas- de esa modernidad recuperada a finales de los 50, ligada asimismo al ámbito del Opus.

En esta misma época está trabajando en la ciudad otro joven arquitecto, Santiago Artal, hijo de Emilio Artal (autor de obras protorracionalistas como el edificio de Agentes Comerciales de la Gran Vía Germanías, que realiza con Romaní y Testor), y que proyecta el que con el tiempo se convertirá en otro hito inspirado en la obra de Le Corbusier: el complejo de viviendas de la calle Santa María Micaela.

Tras un breve paso por la Escuela de Arquitectura de Madrid, donde se queda su amigo José Manuel Herrero (otro futuro miembro de GO.DB que posteriormente pasará por el estudio de Alejandro de la Sota), Emilio Giménez marcha a Barcelona para acabar sus estudios en su Escuela de Arquitectura en 1963, donde coincide con profesores como Josep Maria Sostres, miembro ilustre del Grup R.

Todavía en Barcelona pasa un tiempo en el estudio de José Antonio Coderch. Son los años -tal y como le cuenta a Jorge Torres Cueco, discípulo aventajado de Giménez- en que el maestro está dando los últimos toques a la casa-estudio del pintor Antoni Tàpies.

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© Emilio Giménez. Edificio Artes Gráficas, 28 (València)

A su vuelta a Valencia, Giménez pasa por otro estudio ilustre: el de Mauro Lleó, autor de obras tan interesantes como el Colegio Pureza de María en la avenida del Cid. Pero se trata de un periplo corto: el de Buñol se integra pronto en la empresa constructora de la familia. Y firma, de este modo, edificios como el de Artes Gráficas, 28, coderchiano ya desde su diseño de fachada (sus persianas a lo Llambí dialogan con los brise-soleils de enfrente que Moreno Barberá dispuso en la parte trasera de la antigua facultad de Derecho), o el de Luis Santángel, 10, donde establecerá su domicilio y demostrará una vez más su conocimiento de la gramática italiana con citas a Giuseppe Terragni.

Emilio Giménez no es sólo un arquitecto aventajado, también es uno de los primeros profesores de la Escuela Técnica de Arquitectura de Valencia, fundada como delegación de la de Barcelona en un año tan significativo como 1967. Es, también y sobre todo, un crítico de la arquitectura y del urbanismo de la ciudad, lo que pone de relieve en su primer artículo, aparecido en uno de los números de Suma y Sigue del Arte Contemporáneo, la publicación de Vicente Aguilera Cerni, o el celebérrimo «Imagen de la ciudad, Valencia», que firma a medias con Tomás Llorens y que dará pie a otros trabajos como los de Trinidad Simó: La arquitectura de la renovación urbana en Valencia (1973), verbigracia.

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© Emilio Giménez. Casa Alfaro

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© Emilio Giménez. Casa Alfaro

Desde su posición, Giménez abordó en otros artículos las figuras de arquitectos como Luis Ferreres o Rudy Schindler. Su conocimiento tanto de la arquitectura histórica como de la coetánea, que sigue a través de revistas como Oppositions, le permiten llevar a cabo tareas de esta complejidad con conocimiento de causa.

Su implicación en el terreno cultural lo lleva hasta la Comisión de Cultura del Colegio de Arquitectos de Valencia, que dirige su buen amigo Juanjo Estellés, arquitecto y miembro del Grupo Parpalló. Con la complicidad de Tomás Llorens y Andreu Alfaro, organizan las pioneras «Conversaciones sobre diseño industrial» en 1967 (ese año, apuntábamos, tan significativo) para las que consiguen la participación de diseñadores y arquitectos como Tomás Maldonado (director en aquel entonces de la Escuela de Ulm que fundara Max Bill), Antoni de Moragas o Miguel Milá.

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© Emilio Giménez. Casa Viridiana (Torrent – València)

Ya en los años de la democracia, nuestro arquitecto recibe el encargo de proyectar el IVAM. Se convierte, con Carlos Salvadores, en el artífice del proyecto: un museo, un edificio que da cuenta de su querencia por el realismo catalán a través del Gruppo 7, en el que se investigará la modernidad histórica, y que tendrá en sus primeros años los beneficios de su gran proyección internacional gracias al buen hacer, y la visión, de sus primeros gestores, que supieron ir desgranando la modernidad con mirada amplia (incluido el diseño y la arquitectura, o la fotografía) y concisa; nada queda de todo aquello (ni siquiera la M de “moderno”: se tiende a confundir “moderno” con “contemporáneo”, y así estamos como estamos: al albur del capricho o los intereses de cada cual).

Giménez se encargará de rehabilitar algunos edificios históricos. Baste citar el renacentista Palau del marqués de la Scala, actual sede de la Diputación, o del edificio Niederleitner de Javier Goerlich en la calle Pascual y Genís.

Se trata, pues, de una figura destacada dentro de una generación destacada. Hoy tratamos de situarlas en su contexto, de explicarlas para entender toda una época. En ello seguimos.

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© Emilio Giménez. Museo Andreu Alfaro (Godella – València)

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© Emilio Giménez. Museo Andreu Alfaro (Godella – València)

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Emilio Giménez

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