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¿QUÉ FUE DE LOS SELENITAS?

Las noches que miro al cielo y la veo sonriéndome, pienso en todas las personas a las que en este mismo momento estará sonriendo. Y en todas aquellas personas a las que ella habrá sonreído con complicidad a lo largo de la historia de la humanidad. Magnética y enigmática. La Luna y su sonrisa seductora, nos ha hecho imaginar numerosas fantasías. Conscientes de la inmensidad del universo, ella nos ha creado esperanzas ¿o no?

La verdad es que por nada del mundo queremos estar solos en el universo. El ser humano siempre se ha preocupado por la vida extraterrestre. Y tanto en la literatura como en el cine de ciencia ficción hemos podido ver miles de hipótesis y conjeturas sobre la posibilidad de la existencia de seres vivos en otros planetas. Y como no, nuestro satélite fue uno de los primeros astros donde imaginamos a nuestros vecinos galácticos.

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Terrícolas y selenitas de Viaje a la Luna de Méliès. Año 1902

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Viaje a la Luna de Méliès. Año 1902

Ya desde la antigüedad clásica, con Historia verdadera, de Luciano de Samósata en el siglo II, pasando por Cyrano de Bergerac y su Historia cómica de los estados y los imperios de la Luna o más tarde De la Tierra a la Luna de Julio Verne, las visitas a la Luna y los encuentros y desencuentros con sus habitantes se han repetido a lo largo de toda la historia de la literatura. Sin embargo, los selenitas han estado algo olvidados en la gran pantalla, o por lo menos, no han sido los extraterrestres protagonistas.

Y eso que fue precisamente una adaptación de la novela de Verne la que inauguró el género de ciencia ficción en el cine en 1902, tan solo seis años después de la primera película de la historia del cine[1]. En Viaje a la Luna de Méliès podemos ver, más allá de la archiconocida escena en la que el cohete, lanzado desde un cañón en la tierra, aluniza clavándose en el ojo de la Luna, un mundo fantástico y onírico y sobre todo unos selenitas maravillosos. Aunque no tan maravillosos para nuestros barbudos exploradores que rápidamente atacan a los habitantes de la Luna que desaparecen en una nube de humo al ser golpeados.

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Viaje a la Luna de Méliès. Año 1902

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Viaje a la Luna de Méliès. Año 1902

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Viaje a la Luna de Méliès. Año 1902

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Viaje a la Luna de Méliès. Año 1902

Méliès y Claudel imaginaron unos selenitas acróbatas y contorsionistas, con cuerpo humano, cabeza de pájaro y manos de cangrejo, y que pese a su cuerpo antropomórfico intentan diferenciarse de la corporalidad humana con movimientos animalizados, saltos y piruetas que van abandonando por una posición más hierática conforme avanzan las escenas.

Tras alguna otra excursión a la Luna[2], en 1911 fueron llevadas al cine Las sorprendentes aventuras del Barón Münchhausen[3], novela de la que más tarde se harían numerosas adaptaciones a la gran pantalla, la última, dirigida por Terry Gillian en 1988. Entre todas las peripecias que viven el Barón y sus amigos, en la Luna donde conocen al rey y la reina selenitas los cuales tienen la capacidad de separar la cabeza de su cuerpo teniendo total independencia una parte de la otra.

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La mujer en la luna. Fritz Lang. 1929

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La mujer en la luna. Fritz Lang. 1929

 

Realmente el mundo selenita en el cine se presentaba muy prometedor.

Pero la Luna está tan cerca que casi parece que podemos ver su superficie con total claridad. Gris, árida y llena de cráteres. Parece tan desierta. Y la posibilidad de llegar hasta ella parece tan real, qué quizá sea este el motivo por el que nos encontremos numerosas películas con viajes a una Luna deshabitada, quizá fue a causa de su cercanía que los creadores prefirieron imaginar otros mundos más lejanos.

Quizá fue por todo esto que Fritz Lang nos regaló La mujer en la Luna[4]. Una cinta en la que un grupo de exploradores llegan a una Luna estéril, montañosa y deshabitada en busca de oro. Con una intención mucho más cercana a la ciencia que a la fantasía, Lang recreó unos paisajes Lunares de una belleza absoluta, tanta que nos deja con las ganas de saber cómo habría imaginado a sus habitantes, pero claro, entonces, estaríamos hablando de otra película.

Pero dejemos a un lado lo que no fue y vayamos a los años cincuenta. Quedan siete años para que dé comienzo la carrera espacial. De momento los selenitas aún pueden vivir en la cara oculta de la Luna. Y algunos cineastas aún tenían ganas de tener vecinos Lunares, o lunáticos, no sé muy bien. En 1952 se estrena la serie Radar men from the moon[5] y un año después el largometraje Cat-women of the moon[6]. ¿Qué tienen en común? No demasiado, salvo que en las dos se enfrentan terrícolas y selenitas horteras. En el primer caso el malvado Retik quiere acabar con la raza humana, en el segundo, las mujeres gato quieren acabar con los hombres liberando a las mujeres terrícolas del poder masculino.

El 7 de octubre de 1959 se pierde la última esperanza. La sonda automática soviética Luna 3 fotografía la cara oculta de la Luna. Nada. Desierto y cráteres. Ya no había ninguna posibilidad, a no ser que los nativos vivieran bajo tierra o se escondieran de nosotros, o todo a la vez.

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Cat-women of the moon. Dir.: Arthur Hilton. 1953

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El humano Cody de Radar men from the moon. 1952

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Retik de “Radar men from the moon”. 1952

En 1964 se estrenó First men in the moon[7], influenciada por la carrera espacial y quiero creer que, por esa posibilidad, pequeña, pero posibilidad, de que los selenitas se ocultaran de nosotros. Nos presenta unos selenitas que nos recuerdan a insectos de tamaño humano, con facilidad para el aprendizaje del inglés y que viven en una ciudad subterránea, por lo que no se ve desde la superficie. En este subsuelo la atmósfera es respirable para los humanos. Los selenitas civilizados además conviven junto con animales como el toro-Luna, muy parecido a una oruga del tamaño de un autobús, que mantienen a raya gracias a sus pistolas laser. Pero desgraciadamente, y ahora viene un spoiler, pese a que humanos y selenitas acabaron por hacer buenas migas, la raza selenita acabó extinguiéndose al no ser inmune al virus humano del resfriado, y por supuesto su ciudad acabo derruyéndose. Así que, lo siento mucho Neil Armstrong, pero no podrás conocer a los selenitas cuando pises la Luna dentro de cinco años el 21 de julio de 1969.

Somos tan egocéntricos que creímos que la Luna nos sonreía seductora, nos llamaba con deseo. Nos imaginamos cientos de encuentros apasionados, sus montañas, sus cuevas, su fauna y su flora. Somos tan egocéntricos que, hasta sus habitantes, tenían nuestra forma. Cuando vimos lo que nos enseñaba pensamos que en la cara que ocultaba estaría lo que buscábamos y cuando por fin pisamos su superficie y vimos decepcionados que siempre nos lo había dado todo, volvimos, con polvo maloliente pegado en las botas y la certeza de que en realidad hasta la Luna se ríe de nosotros.

— El Barón y la Reina de la Luna de Las aventuras del Barón Munchausen. 1943 —

El Barón y la Reina de la Luna de Las aventuras del Barón Munchausen. 1943

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El barón, sus amigos y la Reina de la Luna de Las aventuras del Barón Munchausen. 1988

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Selenitas de First men in the moon. 1964

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[1] El hada de los repollos de Alice Guy es considerada la primera película. Un año antes los hermanos Lumiere hicieron sus primeras proyecciones de imagen en movimiento. [2] Excursion dans le lune. Dir.: Segundo de Chomon. 1909 [3] Algunas de sus versiones se hicieron en 1911 dirigida por Méliès, en 1929 dirigida por Daniil Cherkes, en 1943 dirigida por Josef Von Baky, en 1961 dirigida por Karel Zeman, en 1967 dirigida por Anatóliy Karanovich y en 1988 dirigida por Terry Gillian. [4] La mujer en la luna. Dir.: Fritz Lang. 1929 [5] Radar men from the moon. Dir.: Fred C. Brannon. 1952 [6] Cat-women of the moon. Dir.: Arthur Hilton. 1953 [7] First men in the moon. Dir.: Nathan H. Juran. 1964

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