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EDÉN BARRENA / EL DIBUJO ME PERMITE TRADUCIR A MI PROPIO IDIOMA LO QUE ME ES AJENO

Oporto, Londres, Shanghái, Valencia, Madrid, Stuttgart, Córdoba, Hong Kong, Pekín, Bruselas. Una de las claves en tu trabajo es viajar ¿por qué? ¿Cuál es la próxima ciudad que te encantaría visitar? De pequeña me gustaban especialmente las historias que empezaban con la llegada a un lugar nuevo. Recuerdo un libro en el que una niña y su familia se trasladan a La Paz, en Bolivia. La descripción de la ciudad me llamó mucho la atención: La Paz estaba en un valle profundo rodeado de montañas, y por la noche las laderas se iluminaban con las luces de las casas. Me parece que esa llegada al lugar nuevo no sólo te ofrece la oportunidad del descubrimiento, sino la oportunidad de ser descubierto (por los demás, pero también por una misma), y eso es muy estimulante. En mi caso, este estímulo también alcanza mi trabajo, porque a través del ejercicio del dibujo trato de registrar lo que encuentro.

Tengo muchas ganas de viajar a Sinkiang, en el noroeste de China. Es un territorio muy rico culturalmente, ya que varias de las minorías étnicas del país viven en gran porcentaje en esta región.

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Eden Barrena

En 2014 estuviste en Shanghái y ahora en 2017 volviste. ¿Por qué? En ambas ocasiones vine a Shanghái gracias a becas de creación. La primera vez mi estancia fue sólo de un mes; esta segunda ha consistido en una residencia de artista de seis meses en el Swatch Art Peace Hotel. La beca que Swatch me concedió terminó hace casi un año, y desde entonces he seguido viviendo en Shanghái por mi cuenta. Hay mucho para hacer y en lo que participar en la ciudad, todo se mueve muy rápido (sé que decir esto de China es una evidencia). La gente joven es activa y tiene una actitud muy abierta para aquellos que venimos de fuera, por lo que resulta fácil formar parte del circuito artístico.

¿Cómo es para ti un día cualquiera en Shanghái tras terminar tu residencia artística? Trabajo como diseñadora gráfica en una agencia de publicidad digital. Soy un poco una impostora, porque todo lo voy aprendiendo sobre la marcha. Es un reto compaginar mi práctica artística con una jornada laboral de nueve horas. Mi trabajo de verdad, el que me hace feliz, se ha convertido en una pequeña rebeldía, casi secreta, contra la dinámica de la oficina. Inserto huecos en el día en los que me escapo y hago lo que me gusta, como salir al parque a dibujar cuando el volumen de trabajo no es muy grande, o escuchar charlas de artistas de fondo mientras hago diseños feos para la campaña de turno. Al no disponer de todo mi tiempo como antes, dibujar es ahora algo precioso para mí.

¿Con que te quedas de la ciudad o de la experiencia en ella? ¿cuáles han sido tus pequeños grandes descubrimientos? Disfruto especialmente la actividad que hay en la calle. Los interiores de las casas en Shanghái son muy reducidos, por lo que los vecinos se han acostumbrado a hacer muchas de sus actividades fuera. La gente mayor se reúne en espacios públicos para bailar, jugar al mahjong, cantar, tejer o hacer ejercicio. También sacan las sillas a la calle y se sientan en la entrada de casa o de sus pequeñísimas tiendas, y ahí pasan las horas. También te diría el barrio en el que vivo y trabajo, que es maravilloso. Era la antigua concesión francesa de la ciudad, por lo que la arquitectura es una mezcla de estilos europeos adaptados a la vida china de los siglos XIX y principios del XX.

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Edén Barrena. Viajar desde casa, 2014. Serie de seis litografías (plancha, un color), 60 x 84 cm. Edición de diez

Tus dibujos hacen viajar al espectador, como lo hacían los cuadernos y objetos que exhibían los exploradores europeos cuando volvían de sus expediciones por África o América. De hecho, tu trabajo tiene mucho de antropológico, de observación del otro desde un punto de vista occidental. Empecé dibujando cosas que me parecían extraordinarias, bien podía ser el retrato de un desconocido a partir de una fotografía encontrada, una escultura precolombina o una piña de magnolio. Al principio no era en absoluto consciente de las connotaciones que podía tener, por ejemplo, hacer una serie como Viajar desde casa, donde hago dibujos de diferentes artefactos de arte tradicional no occidental. Mi tutora de entonces me preguntó si me daba cuenta de las lecturas que se podían hacer de un trabajo así. De modo que empecé a leer sobre colonialismo y la percepción del otro. Yo no sé nada de historia (en realidad no sé nada sobre casi nada), y a veces me debato entre trabajar de manera despreocupada, o ser más cautelosa. Por eso no me siento cómoda identificándome con el explorador que iba a África o América porque, por un lado, sí que comparto esa ignorancia y asombro, pero por el otro, no puedo obviar la barbaridad implícita en la idea de expedición.

En la serie El hombre y la Tierra utilizas la enciclopedia ¿Qué puedes decirnos sobre esta experiencia? ¿Utilizas este gran archivo fotográfico solo en esta serie o es un recurso que utilizas en tu trabajo en general? Hacía poco había leído Juegos de la edad tardía, de Luis Landero. En esta novela, cuando el protagonista es todavía un niño, queda al cargo de su tío, un hombre humilde que no conoce más allá de los límites de su pueblo. El tío tiene una enciclopedia que, según cuenta, le entregó el diablo una noche en la que se le apareció. La enciclopedia, entonces, se convierte en un contenedor valioso cargado de información sobre lo remoto y exótico. El tío y el protagonista de la novela instauran el ritual de leer un poquito de la enciclopedia cada día antes de ir a dormir.

Encontré mi enciclopedia en una tienda de trastos en Córdoba, al principio de mi residencia en la Fundación Antonio Gala. Al igual que los personajes de Juegos de la edad tardía, me descubro anhelando saber cómo es el mundo, o al menos, cómo el mundo era imaginado en la década de los sesenta, que es la fecha de publicación de mi edición. En mi caso, me propongo hacer esta lectura a través de las imágenes, usando el dibujo para asimilarlas. He usado otras enciclopedias distintas como punto de partida de los proyectos La vida en otros mundos y Como una veta preciosa en el fondo de la mina.

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Edén Barrena. El hombre y la Tierra, 2016. 1.120 dibujos + 40 animaciones en formato gif. Ceras, lápices de color, bolígrafo y rotulador sobre papel, 10,5 x 14,8 cm

Ahora que todo el conocimiento se recopila en Internet, la enciclopedia se ha convertido en un objeto extraño, desconocido e incluso romántico para las generaciones más jóvenes. ¿En tu caso sustituye también a la enciclopedia en papel? Me atrae mucho lo que se proponía la enciclopedia impresa, que es condesar el mundo conocido en un grupo de libros muy voluminosos, casi imposibles de manejar. Es un proyecto mastodóntico, una fantasía, porque el mundo cambia a una velocidad imposible de encapsular. Tomo las enciclopedias antiguas como un recurso estético y, sobre todo, como una obra de ficción, pero nunca como una fuente de información objetiva.

¿Qué te inspira? Me inspira la gente que hace lo que le gusta. Me parece que el placer o la felicidad que te proporciona hacer aquello que te gusta es motivo suficiente para tomártelo en serio. Cuando estudiaba mi máster en Londres tenía muchos conflictos, tanto con mis tutores como conmigo misma, a la hora de justificar lo que hacía y por qué lo hacía. Ahora mi trabajo es algo más maduro, y soy capaz de explicar mis elecciones e intereses, pero también he aprendido a no subestimar el placer como motor creativo.

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Edén Barrena. Como una veta preciosa en el fondo de la mina, 2017-19 Serie de 550 dibujos, 6×10 cm Bolígrafo sobre papel

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Edén Barrena. Como una veta preciosa en el fondo de la mina, 2017-19 Serie de 550 dibujos, 6×10 cm Bolígrafo sobre papel

¿Cómo es tu proceso de trabajo? Suelo empezar dibujando algo que me encuentro y que me llama la atención de manera genuina. Puede ser que este ejercicio no pase de ahí, pero en algunas ocasiones me doy cuenta de que regreso una y otra vez a ese algo que he encontrado. Entonces me paro y me planteo qué es lo que me interesa de aquello que dibujo con insistencia. Diría que mi proceso comienza por algo que me produce curiosidad y asombro, pero que no logro comprender. El dibujo me permite traducir a mi propio idioma lo que me es ajeno: es una forma de poseer lo que a priori no es mío.

Clasificas tus dibujos según la libreta a la que pertenecen ¿Qué podemos encontrar en ellas? Comúnmente asociamos los dibujos de las libretas a apuntes: dibujos menores o bocetos, sin embargo, no nos pasa eso con los tuyos ¿Podríamos decir que revalorizas el apunte? Sí que muchos de mis trabajos están en libretas, porque me permiten añadirle al dibujo la tridimensionalidad de la que carece en un principio. El formato cuaderno también me funciona a la hora de agrupar dibujos que giran en torno a un mismo tema, son como unidades de estudio.

No concibo mis dibujos como apuntes, ya que, como bien dices, no son la preparación de algo “definitivo”. Me sorprende que el dibujo continúe en la marginalidad del arte contemporáneo. Es cierto que últimamente ha ganado protagonismo con el auge de la ilustración y el diseño editorial, donde hay artistas estupendos, o con la aparición de espacios expositivos como la Drawing Room en Londres o The Drawing Center en Nueva York, pero todavía está lejos de contar con la autoridad que se le otorga a la pintura o la escultura.

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Edén Barrena. La vida en otros mundos, 2017. 19 dibujos sobre las páginas de una enciclopedia encontrada. Ceras y rotulador sobre papel, 24 x 30 cm

Tanto en 400 maneras de mirar una piña de magnolio, Un niño siempre distinto, o, un proyecto que me encanta, El hombre y la Tierra.[1] vemos un interés por la reproductibilidad de la imagen y su repetición, ¿Qué te interesa de ello? Dibujo muy rápido, a veces casi movida por cierta urgencia. Me interesa esta inmediatez porque es la respuesta intuitiva a un estímulo. Sin embargo, a veces me impide profundizar suficiente en aquello que me interesa. Mediante la repetición consigo aunar la espontaneidad y frescura del dibujo rápido con el estudio meticuloso de un dibujo más detallista. La repetición no significa que los dibujos que produzco son iguales; por el contrario, cada dibujo cuenta algo distinto sobre un mismo tema o referencia.

¿Cada proyecto te pide un soporte o cada soporte te pide un proyecto? Trabajo en libretas o papeles que me regalan mis amigos o que compro simplemente porque me parecen bonitas o peculiares. Utilizo materiales muy sencillos, raramente compro papel para un proyecto, sino que uso lo que ya tengo. También hago mis propios papeles combinando pedazos de dibujos descartados, páginas de libros o envoltorios y embalajes.

En el apartado de presentación de tu perfil de Facebook has elegido una imagen perteneciente a la serie La vida en otros mundos. ¿Por qué la has escogido? Es de los últimos trabajos que he hecho y, tal vez por este motivo, de los que siento más cercanos. De estos dibujos me gustan especialmente las imágenes sobre las que he dibujado. Pertenecen a una colección de libros titulada La vida en otros mundos, editada en los sesenta e impresa en offset. A pesar de ser una publicación de aspiraciones científicas, el tono de los textos es muy sentimental, está cargado de fantasías sobre aquello que el ser humano puede llegar a encontrar fuera de la Tierra.

No os olvidéis de visitar: unaenciclopedia.tumblr.com

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© Edén Barrena. About Fiction, 2015 Serie de veinte esculturas de bronce, 10x10x8 cm aprox.

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