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JUAN ESTEBAN DUQUE / La belleza está en la mirada que se deja maravillar, y yo me maravillo con lo cotidiano

Ordenado caballero portaestandarte del diseño colombiano por el 4GN, Duque consigue además, enarbolar sin prejuicio alguno, otras banderas menos nobles pero más dignas si cabe. Sabe que aunque el negocio está en el norte, la belleza se encuentra casi siempre en el sur. Por eso, cuando sale de la oficina y pasea con su cámara en una ciudad definida por los estratos sociales, lo hace agitando la bandera del activismo gráfico populachero para defender a los humildes. Y cuando regresa a casa, tras batallar en norte y sur en su particular búsqueda de la belleza, lo hace empuñando una banderita muy pequeña que no defiende color alguno. Lo tiene claro. Juan Esteban solo busca el reencuentro con lo más pequeño, con lo más hermoso. A pesar de que al abrir exhausto la puerta del departamento y encontrarse desarmado frente a ella, solo es capaz de dejar flotando en el aire, como todas las tardes, la misma pregunta sin respuesta: “¿Pero qué es esa belleza?” La respuesta debe encontrarse en sus ojos.

Sí. La belleza está en la mirada que se deja maravillar, y yo me maravillo con lo cotidiano. Al principio y desde siempre, con las calles de Bogotá, que a fuerza de verlas a diario, llegan a revelar los secretos de su gráfica. Más recientemente, ese cotidiano es mi hija Manuela. La veo a diario y no dejo de maravillarme.

Al cumplir siete años sentí un cambio en ella: dejó de ser una niña pequeña y se volvió más independiente, más persona, más ella. Decidí empezar a fotografiarla de urgencia, antes de que, convertida en niña grande, adolescente y luego mujer, no me lo permita más.

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Manuela Duque López. Fotografía: © Juan Esteban Duque

La llegada de Manuela te cambió la vida. Más allá de toda comprensión. Aún me pregunto ¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué fue lo que me golpeó? Lo cuento mejor en este texto que escribí para acompa-ñar sus fotos. Hay un pedacito que dice: “Su órbita se cruzó con la mía y colisionamos. Fue tal el golpe que no solo cambió mi eje central, sino que además fui desplazado de mi ubicación original en el centro del universo conocido. Hoy, luego del profundo impacto que deja, comienza a alejarse para seguir su curso. No se nota mucho aún, seguimos conectados, algo atascados, pero ya se deja sentir la tendencia, el jalón primigenio de continuar su recorrido.”

Manuela Duque López. Fotografía: © Juan Esteban Duque

Manuela Duque López. Fotografía: © Juan Esteban Duque

¿Has pensado alguna vez cómo hubiese sido el impacto si M. hubiese nacido niño? Me cuesta mucho imaginarlo. Siento que la relación padre-hija es especial, tal vez más estrecha. Claro, no hay manera de saberlo sin vivir la experiencia de tener un hijo hombre, pero lo digo basado en mi relación con mi padre. Fue cercana, fue cariñosa, pero nunca lo profundamente amorosa que es con Manuela.

¿Cómo vive Manuela este experimento? A Manu vengo persiguiéndola con la cámara desde que nació. Para ella es habitual y creo que se siente cómoda con sus fotos. Ella misma es fotógrafa también y aporta a este texto la imagen del entrevistado en su lugar de trabajo. Sin embargo, es con dibujos con lo que se expresa mejor y me ha ayudado a complementar algunas imágenes con una nueva capa ilustrada que enriquece el retrato. Es la modelo haciendo una interpretación de la interpretación que el fotógrafo hace de la modelo.

Pero el mapa de tu hija es algo más que un registro biográfico de una relación familiar y plástica. También has empezado a retratar a sus amigas. Era el paso a seguir. La relación con sus primas y con su grupo de amigas es tremendamente fuerte y se visitan las unas a las otras con frecuencia. Ahí surgió la idea de hacerles seguimiento con regularidad hasta que la adolescencia lo permita. Una o varias sesiones con cada una de ellas al año para verlas crecer. Apenas estamos empezando, pero creo que será emocionante ver la serie de cada una pasados seis o siete años. Es además la excusa perfecta para tener amigos en casa siempre. También pienso mucho en lo que significa ser mujer hoy en día.

Veo a Manuela y a sus amigas tan empoderadas, tan llenas de energía vital que siento que hay que retratarlas, dejar un documento de esta generación.

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Juan fotografiado por su hija Manuela Duque López

Te presentas como “Diseñador, fotógrafo autodidacta e ilustrador ocasional”. La vida está llena de accidentes pero si te permiten encontrar un motivo para seguir creando, entonces son un lujo. ¿Cómo empiezas a hacer fotos? La fotografía y la tipografía son mis dos pasiones desde la universidad. Combinadas, son mi arsenal para crear cosas. Casi al tiempo, hacia el año 2001, ambas tomaron forma concreta en mi vida. La tipografía convertida en diseño editorial en Mottif, el estudio de diseño que fundé junto a Mario Forero y la fotografía como medio para capturar la gráfica popular en las calles de Bogotá con Populardelujo junto a Roxana Martínez y Esteban Ucrós. Desde entonces ambas han evoluciona-do. Ahora diseñamos una parte significativa de los carteles de películas colombianas y en cuanto a fotografía se han emprendido otros proyectos como el de las niñas poderosas y otro sobre la figura de la Virgen en diferentes regiones del país.

¿También eres Maldingobicho? Maldingo es un personaje que me ha acompañado por cerca de veinte años. Es un dibujo que empezó a aparecer casi sin pensarlo en las márgenes de los cuadernos en la universidad y que sigue apareciendo a su antojo y de forma esporádica por ahí. Terminó siendo una especie de álter ego y hasta nombre artístico. Lo uso en una de las cuentas de Instagram y a la web se puede llegar o por mi nombre o por el de maldingobicho.

Manuela Duque López. Fotografía: © Juan Esteban Duque

Julieta. Fotografía: © Juan Esteban Duque

En tus fotos afloran todos esos universos personales. Son como fotogramas de una de esas películas colombianas que estáis publicitando desde Mottif y a la vez son muy cercanas, como el trabajo de calle que hacéis en Populardelujo. Todo ha venido confluyendo lentamente. Los afiches de películas que cuentan una historia y retratan a sus protagonistas; el recorrer las calles en busca de lo cotidiano, y ahora las fotos de la niñas en ese estado “natural” en las que su sola presencia dice tanto.

Sin embargo, en muchas ocasiones, las personas no suelen ser las protagonistas y sí los espacios que habitan. ¿Por qué una ciudad de ocho millones de habitantes llena de trancones y esmog puede resultar tan hermosa? No lo sé. Simplemente lo es. Alguna vez fui a estudiar fuera y al regresar me encontré con que todo aquello que antes me parecía fatal de mi ciudad, era ahora extraordinario y hasta mágico. Creo que la distancia me ayudó a ver a Bogotá con mirada de extranjero. Tú mismo te dejaste embelesar cuando viniste y ahora la recuerdas con amor. Me parece que la mirada externa fue la que permitió vislumbrar la belleza en toda esa gráfica oculta que luego hemos intentado rescatar con Populardelujo. Y es tal vez el origen de aprender a ver lo bello en lo cotidiano.

Fotografía: © Juan Esteban Duque

Fotografía: © Juan Esteban Duque

Manuela Duque López. Fotografía: © Juan Esteban Duque

Manuela Duque López. Fotografía: © Juan Esteban Duque

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María Antonia Salás. Fotografía: © Juan Esteban Duque

¿Por qué el buen y el mal gusto están casi siempre vinculados a la idea de pertenencia a un determinado grupo social? Es muy extraño esto del buen gusto y el mal gusto. ¿Quién lo define? ¿Bajo qué parámetros? Recuerdo que en otros tiempos no muy lejanos, aquí en Colombia, el buen gusto venía de Europa. Todo lo que imitara la estética proveniente del viejo continente estaba bien visto, mientras que lo autóctono era vulgar, de poco valor y de mal gusto. Eso ha cambiado a todo nivel; hemos aprendido a gustar de nuestra cultura, hemos decidido pararnos delante del espejo y mirarnos a nosotros mismos. El 4GN (4 Grados Norte por la latitud de Bogotá) es en parte eso. Es un congreso de diseño, el único en Colombia, creado por Jorge Restrepo y Viviana Gómez y que pone al talento colombiano a la par con los invitados extranjeros.

¿No crees que la belleza es muy esquiva, a veces? No, no lo creo, es cuestión de mirar con atención.

¿Puede parecer fea? Como no vemos solo con los ojos, sino también con el gusto, y como ese gusto es en parte aprendido, sí, la belleza puede aparecer fea. Es como cuando vemos una imagen que en principio no nos dice nada y hasta nos parece fea. Pero leemos un texto que la acompaña en el que se nos cuenta con pasión la historia detrás de ella y de pronto lo entendemos todo y ahora nos maravilla de repente.

¿Dónde se esconde cuando no nos mira a los ojos? Creo que no anda escondida. Somos nosotros que nos tapamos los ojos.

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Fotografías: Juan Esteban Duque.

Manuela Duque López. Fotografía: © Juan Esteban Duque

Manuela Duque López. Fotografía: © Juan Esteban Duque

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Fotografía: Juan Esteban Duque

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Maia Jane. Fotografías: Juan Esteban Duque

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Fotografías: Juan Esteban Duque, @juanestebanduquearcila

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Fotografías: Juan Esteban Duque, @juanestebanduquearcila

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Fotografía: Juan Esteban Duque.

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