Reflexión
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HEMBRAS DE CELULOIDE

La historia del cine, como la del arte en general, está repleta de referencias a la mujer y a su cuerpo. Influido por el mobiliario pop del artista británico Allen Jones, Stanley Kubrick retrata (en su adaptación de la novela La naranja mecánica) un bar donde la mujer se objetiviza convirtiéndose en mesa, dispensador de bebidas u objeto escultórico, en un culmen de fetichismo hacia las formas femeninas. Con la introducción de la mujer en diferentes ámbitos, su representación artística ha ido ganando riqueza, aportando finalmente el punto de vista de la propia mujer.

EL DESPERTAR SEXUAL

El cuerpo femenino ha pasado de ser una visión desde la distancia (del hombre hacia la mujer), a proponer una expresividad subjetiva del propio género. Diferentes películas a lo largo de la historia se unen en un solo relato de redescubrimiento de la sexualidad. Un despertar sexual narrado por una nueva ola de directoras que muestran una forma de entender la carne, en una suerte de proceso de autoreconocimiento.

En el festival de Sitges presentaron películas directoras como Marina de Van o Catherine Breillat, que exponen una versión del cuerpo femenino a través de relatos clásicos, de cuentos. Estas directoras se han propuesto construir esta visión subjetiva de la feminidad, mediante un relato donde la sexualidad y el cuerpo se convierten en material narrativo.

The sleeping Beauty, de Julia Leigh.

The sleeping Beauty, de Julia Leigh.

En Barbe Blue, Breillat presenta su versión del clásico cuento de “Barba Azul” de Perrault, donde la virginal protagonista llega al periodo adulto casándose con un hombre-ogro que mató a sus anteriores mujeres. En esa transición de la infancia a la época adulta, la protagonista se enfrente a la violencia de la sexualidad para descubrirse como mujer. La misma Breillat, en su película La Belle endormie (adaptación de otro clásico de Perrault) se sumerge en una exploración de la mitología femenina. Anastasia ha pasado su niñez sumida en un profundo sueño y cuando despierta con 16 años se descubre con un cuerpo nuevo que despierta, a su vez, el deseo sexual del príncipe. También en The Sleeping Beauty, Julia Leigh realiza otra versión personal del mito de la bella durmiente y nos muestra a una protagonista que adolece de una pasividad radical y que se presenta a un trabajo donde ha de interpretar a una bella durmiente. Durante unas horas, en las que ella se sume en un letargo del que olvida todo, sus clientes usan su cuerpo para complacer diferentes deseos: mente y cuerpo se separan, desvinculando el yo femenino del cuerpo, para luego buscar de nuevo la unión de ambas facetas.

Marina de Van (dentro del movimiento de la nueva carne y comparada en ocasiones con David Cronenberg), a través de Le Petir Poucet reinterpreta el cuento de Pulgarcito como un relato de carne, donde en la escena culmen, una de las hijas del ogro regala un trozo de su propia piel a su padre, que lo cocina y come. El cuerpo es objeto de deleite, de placer no sólo sexual, sino per se, presentado aquí como puro alimento físico.

Underwater Love, de Shinji Imaoka.

Underwater Love, de Shinji Imaoka.

Le Petit Poucet, de Marina de Van.

Le Petit Poucet, de Marina de Van.

PORNO Y MUJER

En la película Guilty of Romance, el director Shion Sono narra la historia de una mujer de un puritanismo extremo que reparte muestras de salchichas en un supermercado, y la cadena de acontecimientos que la llevan a trabajar como actriz porno y finalmente de prostituta. La protagonista descubre su sexo y de forma vertiginosa se encuentra en un viaje de emociones sexuales.

Poco a poco, la mujer se ha hecho un hueco como profesional en la industria del cine, generando dinámicas comerciales donde el producto cinematográfico se dirige también al público femenino a través de discursos más sexuados, alejados de la prototípicas historias románticas donde el deseo carnal femenino sólo existe de una forma inocente y casi asexuada. Así aparece el género Pink (pinku eiga) en Japón en la década de los 60, una única y extraña mezcla de erotismo y sexo con gran importancia del elemento narrativo. Películas de bajo coste, pero muy arriesgadas y con una gran libertad artística, que han sabido trascender las temáticas del softcore para introducir cuestiones sociales, espectáculos musicales o mitologías tradicionales japonesas, como la película Underwater Love con música del dúo alemán Stereo Total. Dentro de este género despuntan algunas directoras como Yumi Yoshiyuki, Rumi Tama o Sachi Hamano, que abanderan un nuevo movimiento de cine erótico por y para mujeres.

Guilty of Romance, de Shion Sono.

Guilty of Romance, de Shion Sono.

España se ha convertido en una de las principales industrias del porno con mujeres en la dirección de películas. Nombres como Sandra Uve o Erika Lust son referentes a nivel europeo. A pesar de que ellas mismas quieren normalizar la presencia de mujeres en la dirección de cintas x, sí es cierto que han sido impulsoras de una nueva sensibilidad en la presentación del sexo en pantalla, donde la mujer ha comenzado a experimentar y descubrir nuevos campos que antes le habían sido vetados.

Mujer, carne y cuerpo han estado presentes en el cine desde sus inicios, cuando las primeras películas mostraban el desnudo de una mujer tras una ventana. Pero del fetichismo hemos pasado a la representación, al proceso de identidad, y al reflejo que de su propio cuerpo hace la mujer en pantalla.

Chair, de Allen Jones 1969.

Chair, de Allen Jones 1969.

DXI44 FEMALE/HEMBRA
Winter/Invierno 2012/13

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