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EL VÍBORA / COMIX CONTRACULTURAL

El MNAC (Museu Nacional de Catalunya) con la colaboración de FICOMIC presentan “El Víbora. Comix contracultural”. Esta exposición es un homenaje a El Víbora y a sus autores, cuando se cumplen 40 años de la publicación del primer número de esta mítica revista de comix que marcó a diversas generaciones de las décadas de los ochenta y noventa. La muestra se centra en la primera etapa de la revista, en los inicios de la democracia, cuando Barcelona se erigió como el centro de la cultura underground que se había iniciado en los años sesenta del siglo xx en los Estados Unidos.

A través de 35 obras originales, de una amplia muestra de documentos y de una selección de cerca de 100 portadas, el público descubrirá la originalidad y la potencia de creadores como Gallardo, Laura, Nazario, Mariscal, Martí, Max o Roger que, con sus viñetas transgresoras y un lenguaje nuevo, se rebelaron contra el orden establecido y la estética convencional. El universo de El Víbora está poblado de personajes marginales y subversivos.

El primer número de la revista barcelonesa El Víbora apareció en los quioscos en diciembre de 1979. El subtítulo, “comix para supervivientes”, dejaba claro su contenido. El comix  era la historieta contracultural y alternativa, generada en los Estados Unidos en la década de los años sesenta. Fue un fenómeno social y cultural que rompía moldes con el cómic comercial, historias libres de censura que hablaban de temas cotidianos (de drogas y sexo, sí, pero también del día a día) o metafísicos, con la sátira como bandera, con grafismos muy personalizados y de distribución restringida.

El Víbora  sobrevivió 300 números hasta diciembre de 2004.

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El Víbora, Comix contracultural MNAC

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Nazario Disc doble LP «Lou Reed Live. Take No prisoners», Artista Records, 1978

EL COMIX UNDEGROUND

El comix undeground surge en Estados Unidos como respuesta a las convulsiones sociales del momento y a una industria dominada por el género de los superhéroes y destinada a los adolescentes. Forma parte de la contracultura definida por Theodore Roszak en 1968 y encuentra sus primeras formas de expresión en revistas universitarias y autoediciones de los autores. Es la respuesta de una joven generación de historietistas que con sus grafismos rompedores quiere contar sus propias historias sin cortapisas ni censuras. Reflejaban críticamente a la sociedad, con referencias al consumo de drogas, rechazo a los tabúes sexuales, denuncias ecológicas o reivindicaciones feministas. El Comix define una nueva forma de entender la historieta; underground evidencia su distribución clandestina, ya que estas publicaciones no pasaban por el filtro censor del Comics Code implantado por la industria. En 1973 se publicó en Barcelona el primer comix underground español, El Rrollo Enmascarado. La iniciativa tuvo su continuidad en diversos tebeos, muchos de ellos agrupados bajo el sello de Los Tebeos del Rrollo y publicados entre 1974 y 1976. Rápidamente fue conformándose un grupo fijo de autores en Barcelona, con la presencia básica de: Guillem Cifré, Farry (Miquel Farriol), Isa, Laura, Mariscal, Martí, Max, Mediavilla, Montesol, Nazario, Onliyú, Pamies, Pepichek (Josep Farriol), Roger, Rubiales o Vallés, a los que pronto se unirían Gallardo, Mediavilla y Pons. A estos nombres se incorporó el de Jaume Fargas, que por medio de la editorial holandesa Real Free Press importaba comix underground  norteamericanos a España, y que en 1974 fundó la librería Zap 275 en Barcelona. La impronta barcelonesa no tardó en obtener su respuesta en el resto de España, siendo uno de los generadores de la movida madrileña.

PODER Y SUBVERSIÓN

Las historietas de El Víbora lucharon a su manera contra el orden y el poder establecido, ya sea político, económico o cultural. Renovaron el panorama del cómic en España y devolvieron este medio de comunicación a una de sus infinitas propuestas: la de reflejar críticamente la sociedad. Muchos de sus personajes son libertarios, travestis, gais, drogadictos, radicales o ecologistas, representan, en esencia, al marginado social de la época.

EROS Y FEMINISMO

El Víbora aportó una visión del sexo libre y desinhibida, que rompía con las frustraciones de antaño; un sexo ligado a lo cotidiano con toques, en ocasiones, de serie negra. También tuvo un tratamiento muy lúdico (y lúbrico), incluso paródico, siempre transgresor. Y aunque de forma minoritaria, aparecieron reivindicaciones feministas, realizadas básicamente por las autoras.

VIDA URBANA

Las historietas de El Víbora son eminentemente urbanas, tienen a la ciudad como escenario principal, con especial énfasis en las callejuelas de los bajos fondos, como los del barrio chino barcelonés. La mayoría de sus autores era gente de la calle, personas de orígenes sociales muy distintos que, entre otras cosas, tenían en común el haber sabido interpretar el pulso de las grandes urbes. A veces, con un claro tono crítico, en otras ocasiones más concentrado en la parte lúdica o como reflejo de la nueva vanguardia posmoderna.

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Portada: Martí. Portada del núm. 35 de El Víbora, 1982

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El víbora. Comix contracultural – © MNAC

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Mariscal Original, escena de cómic Una noche particular, 1985 Técnica mixta sobre papel Colección particular

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Marta Guerrero «Dolores sus labores», ilustración para el sumario de «El Víbora» 138-139 1991 Gouache sobre papel Colección del artista

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Max Original cubierta especial Navidad 1980, núm. 13-14 Gouache y tinta sobre papel Colección del artista

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Nazario Original para la cubierta del núm. 1 de «El Víbora» 1979 Tinta sobre papel Ediciones La Cúpula

La muestra ha sido comisariada por Antoni Guiral con la colaboración de Àlex Mitrani, conservador del Museu Nacional.

Museu Nacional d’Art de Catalunya – Barcelona
Hasta el 29 de septiembre 2019
www.museunacional.cat

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