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VER ES HABER VISTO. EL VERGEL VALENCIANO DE SOROLLA, PINAZO Y STOLZ

La pintura española de flores y bodegones ha sido la gran desconocida hasta hace tan sólo unas décadas. Hay, sin embargo, una importante tradición de este tipo de pintura que arranca, fundamentalmente, en los siglos XVII y XVIII con figuras como Juan Sánchez Cotán, Juan van der Hamen y León o Luis Meléndez.

En Valencia cobrará una gran importancia gracias a la industria sedera y a la Escuela de Flores y Ornatos de San Carlos (fundada en 1778 y clausurada en 1855 coincidiendo con el declive de la seda), de donde surgirán artistas de gran talento como Benito Espinós.

Ya en pleno siglo XX, Julio Cavestany trató de poner un poco de orden. Hasta entonces, apenas los tratadistas se habían ocupado de destacar (Pacheco) o mencionar apenas la existencia (Ceán Bermúdez) de este tipo de pintura. De este modo puso en marcha la exposición Floreros y bodegones en la pintura española, celebrada en el Palacio de la Biblioteca Nacional en 1936. El catálogo, aparecido tras la guerra civil, es todavía hoy uno de los estudios de referencia del género.

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Fernanda Francés. Jarrón de lilas

 

El testigo de Cavestany fue recogido por Alfonso E. Pérez Sánchez en los primeros años de la década de 1980. Tras él, Peter Cherry, Felix Scheffler o William B. Jordan (que llevaba desde la década de los 60 estudiando la obra de Van der Hamen desde los Estados Unidos) siguieron con el estudio de la pintura española centrado en los floreros y bodegones. El primero que se atreve a organizar una muestra única y exclusivamente en torno a los primeros fue el recientemente fallecido Francisco Calvo Serraller; a finales de 2002 se inauguró la muestra Flores españolas del Siglo de Oro: la pintura de flores en la España del siglo XVII en el Museo del Prado. Un nuevo hito.

María José López Terrada, profesora del departamento de Historia del Arte de la Universitat de València, hizo lo propio al llevar a cabo su tesis doctoral luego recogida en libro, Tradición y cambio en la pintura valenciana de flores (1600-1850) (2001). En ella se hacía eco de estudios previos de Salvador Aldana y otros autores mencionados para centrarse en el ámbito valenciano, menos conocido que el español. Artículos suyos posteriores siguen la pista de estos artistas, como José Romá.

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López Terrada ha trabajado en la muestra que recientemente se presentó en la Casa Museo Benlliure (Efímeras y eternas. Pintura de flores en Valencia, 1870-1930) durante los últimos dos años y medio. Ha localizado obras del periodo 1870-1930 en Valencia y las ha estudiado en profundidad. Como ocurriera en el siglo XIX, en su mayor parte estaban en colecciones privadas: de ahí la dificultad del estudio y una cierta invisibilidad en museos e instituciones públicas.

De este modo podemos contemplar en el tercer piso de la Casa Museo Benlliure obras maestras del género que llevan la firma de Joaquín Sorolla, Ignacio Pinazo Camarlench, Ramón Stolz, Vicente Romá o uno de los grandes especialistas, Blas Benlliure.

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La muestra cuenta asimismo con una de las obras de Fernanda Francés. Su Jarrón de lilas, de finales del siglo XIX, llega directamente desde el Museo del Prado para la ocasión. Otra de las curiosidades que alberga es la pintura de José Genovés Llensol (Flores y nísperos), cuyas flores ha identificado y puesto de relieve en una cartela la comisaria.

El carácter íntimo de estas pinturas, alejadas de la épica de la pintura de Historia o de las mismas vanguardias, ha llevado con frecuencia a comentaristas e historiadores a considerar esta pintura como un género menor. No lo es en absoluto. Basta introducirse en el estudio de estas pinturas para comprobarlo. O mejor, dejarse llevar por su contemplación, tal y como recomendaba Ximo Company en su libro sobre Velázquez.

Ver es haber visto, que dejó escrito Fernando Pessoa y que gustaba de repetir Calvo Serraller. Así es: pongámonos a ello. Y disfrutemos de tal acontecimiento. La ocasión la pintan calva.

Efímeras y eternas. Pintura de flores en Valencia (1870-1930)
 Casa-Museo Benlliure. Calle Blanquerias, 23 (Valencia)
 Hasta el 7 de julio de 2019.
Casa-Museo Benlliure

Casa-Museo Benlliure

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