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FRANCIS CUBEROS: “LA MÚSICA ES AMOR”

FRANCIS CUBEROS se rodeó en su juventud de Dementes, Enemigos, Ilegales y Reincidentes para sembrar en la fértil vega granadina el germen del primer macrofestival de música de España. Un Espárrago rockero que al ritmo de las más emblemáticas guitarras eléctricas del panorama nacional, creció convirtiéndose de la noche a la mañana en un fenómeno de la naturaleza, un Monstruo con ganas de viajar, salir del pueblo y conocer mundo. Francis lo llevó a la ciudad, buscando aforos cada vez más grandes y carteles más internacionales. Pero hasta la ciudad se queda pequeña y hubo que buscar nuevos circuitos en los límites de la Frontera. Fueron años de crecimiento personal y de éxitos compartidos, hasta que las inclemencias del tiempo, tan temidas por los agricultores, invirtieron el proceso de crecimiento. Después de 15 años de intensa vida, Espárrago y manager, decidieron regresar de la mano al pueblo que los vio nacer, en pos de una vida más sosegada y haciendo siempre gala de una máxima aprendida en este viaje: MÚSICA ES AMOR.

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Francis Cuberos. Foto: © Todomuta

¿Por qué este nombre para tu proyecto más personal? Porque es lo único verdadero, es la base de la humanidad, o debería serlo. Está elegido de una preciosa canción de Aterciopelados, con quienes llevo trabajando casi dos décadas y de los que soy un gran apasionado, como de casi toda la música del otro lado del Charco.

¿Qué queda en Música es Amor de Munster TourinSólo quedo yo, lo mejor… jajajaja. Munster Tourin surgió de la unión de Antonio “el boticario”, de mi amigo y mecenas en aquel proyecto y yo, junto a un promotor vasco de grupos internacionales independientes que pasaba por Granada y tenía un fanzine llamado Munster. Pero finalmente no me salió bien la propuesta -que fue personal- de incorporarlo. Él nos ofrecía una internacionalización, al principio demasiado alternativa, y después no pudo con ella y la derivamos a una trabajadora. Bregar con los “guiris” desde el Sur, sin unos pocos millones o un enorme aval bancario, es prácticamente imposible. Y en Andalucía no se consume ni un 10% de la música anglosajona que de Madrid para arriba. Este fue el segundo gran error del Festival, dejar paso a los grupos internacionales en sacrificio de los estatales que finalmente consiguieron salvarme la vida, que no el Festival.

Primero fue Festival Espárrago Rock, luego Fiesta del Espárrago Verde y finalmente Espárrago Músic Festival. Lo de Espárrago Music Festival lo hizo un año o dos, creo, el ayuntamiento del pueblo con otra gente, pensando que era la gallina de los huevos de oro… y lo dejaron.

¿Se vuelve a los orígenes para quedarse o para volver a crecer en otra dirección?En mi caso volví porque no me quedaba más remedio, para poder buscarme las habichuelas, aunque de todos modos no podemos olvidar que el Boti y yo creamos un Festival para poner a nuestro pueblo en el mapa, para ayudar al desarrollo económico surgido de este todavía “Oro Verde” de la comarca. Esto lo sigo sintiendo, pero volver a luchar contra todos los elementos ya era de “masocas”: desproporcionados y temerosos controles de la guardia civil en los accesos al pueblo para un concierto de 1500 personas con Kiko Veneno, Aterciopelados o The Skatalites, como grupos cabezas de cartel; mis queridos cooperativistas esparragueros con las mismas trabas de siempre, la corporación local que sí pero que no…

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Francis Cuberos. Foto: © Todomuta

La sombra del Espárrago es alargada… ¿Hablamos de otros éxitos? Te lo iba a proponer… jajaja. Me costó muchos años recuperarme, anímica y económicamente, pero aquí está el tío mucho mejor que nunca, a todos los niveles. Efectivamente, ya cuando existía el Espárrago me traje a Granada un Womad en el año 95 con motivo del mundial de esquí, que fue un éxito en su primera edición, se firmaron 3 años mínimos con el Ayuntamiento de Granada pero llegó el PP, con un señor que tenía un cortijo en mi pueblo y cultivaba espárragos (aunque cambió rápidamente el cultivo que más da de comer a la comarca por choperas en mitad de una vega fertilísima, la del río Genil, porque no necesitan mano de obra), le enseñamos un precioso catálogo de Womad, de músicos de todos los rincones del mundo y cuando pasó apenas 6 páginas lo soltó en la mesa, nos miró y espetó “esto no lo quiero pa´ Graná”. También diseñé y programé el escenario cultural en los campeonatos ecuestres mundiales de Jerez 2002, varias ediciones del Festival Espantapitas, 11 de Territorios Sevilla, entre otras decenas de actividades de música en directo, documentales de música (Polígono Norte y Tan cerca, tan lejos), producciones discográficas y manager (Eskorzo, Chekara, Los Activos, EA!, Enrique Morente y Estrella, Tatamka, Hechos contra el Decoro) y booking latino, desde Aterciopelados a Los Fabulosos Cadillacs, pasando por Bomba Estéreo, Maldita Vecindad, Ozomatli, etc.

Tu relación con Granada parece una historia de amores imposibles. Con respecto a Granada, ya sabes que hay amores que matan, así que hay que cortar cuanto antes. Pero a mí me costó muchísimo olvidarme de la ciudad donde estudié Magisterio por vocación y desarrollé la segunda parte de mi vida profesional (antes era currante del campo y tenía vacas). Bueno, a cualquiera le hubiera costado desapegarse de una ciudad tan maravillosa y mágica, pero donde el trabajo está duro.

Al final fuiste un poco infiel y te marchaste con la música a otra parte. Jajaja. Otro error profesional. Debía haber creado otro evento para Jerez y dejar en Granada algo que la ciudadanía de Granada, de Andalucía e incluso de España ya había tomado como suyo, aunque los gobernantes locales no lo querían ni regalado. Me llevé el Espárrago a Jerez pensando que era lo mejor para crecer, porque el circuito es un grandísimo espacio para eventos masivos, porque Jerez nos atendía como nunca antes nadie lo hizo, porque éramos muy jóvenes y aún no le habíamos visto las orejas al lobo… Me sigue encantando trabajar en Jerez pero no lo volvería a hacer.

Primero te movió el rock, lo independiente y el underground. ¿Quién te gusta ahora?Me gusta todo tipo de música, pero sigo siendo un apasionado del rock, la música latinoamericana, la música de raíz, el flamenco y sus derivados, así como la electrónica. Latinoamérica y la electrónica, creo.

¿Cómo se llevan lo comercial y lo independiente? Tras la debacle del Espárrago Rock, y por necesidad, tuve que empezar a trabajar con el sector comercial, ya hace unos 15 años, y a día de hoy soy el programador del Auditorio Rocío Jurado de Sevilla donde, obviamente, vienen los grupos más comerciales de España. También es cierto que muchos alternativos e independientes son comerciales por el mero hecho de llegar a más gente, pero me siguen gustando igual que al principio.

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Francis Cuberos. Foto: © Todomuta

Machín decía que se pueden querer a dos mujeres a la vez y no estar loco. Eso lo decimos o hemos dicho mucha gente, y la conclusión final creo que depende de cómo te haya ido pero se puede querer a varias personas a la vez. Otra cosa es el tipo de relación que se establezca. A mí en estos momentos me va estupendamente con una sola. Con la música es mucho más sencillo, menos mal… y no me corto, escucho según qué días y momentos, igual Flamenco que Latinoamérica, África y Asia. Me sigue gustando descubrir música y culturas.

Y ya entrando en detalles, ¿cómo es el ritual de cortejo entre un artista y su futuro manager? Nunca he triunfado como manager y creo que no tengo las cualidades que se han de tener, en general. Un artista requiere muchísimo de un manager y a mí me afectan mucho las cosas. Intento ser justo, equitativo y solidario en la vida, ahora más que nunca, y eso es difícil como manager.

¿Los amantes se prometen amor eterno, firman papeles o establecen una relación libre abierta a otro tipo de relaciones? Creo que he firmado un par de contratos en mi vida con dos artistas. Siempre ha bastado con la palabra y cuando no, es porque no merecía la pena. Sin embargo, hoy es mejor firmar para mantener una exquisita relación durante y después de la experiencia. El contrato sirve para que nadie salga más perjudicado que el otro y se pueda mantener la cordialidad y amistad.

¿Alguna vez han surgido los celos? Claro, aún más que en la vida sentimental, pero con el tiempo también se supera y por suerte cada vez me afecta menos. He optado por dejar la competitividad hace tiempo. Hay mucho donde elegir.

¿Cuál puede ser el motivo que lleve al divorcio o la separación? La mentira, la exigencia caprichosa, la injusticia de ciertas decisiones, el capitalismo salvaje tan habitual en este sector.

Entonces, después de todo, aunque la Música es Amor también es un gran negocio. ¿Crees que negociar con el amor dignifica el negocio de la música o más bien lo pervierte? Es lo que más me ha decepcionado de este negocio, repito, el salvaje capitalismo, en algunos casos disfrazado de buen rollito y radical de izquierdas. Vengo de currar de sol a sol en el campo, sacarme una diplomatura y una especialización en animación socio-cultural sin dejar de trabajar con mis padres con las vacas y el campo, así que cuando me inventé el Espárrago Rock lo hice de “todo corazón”, creyéndome 100% que estaba ayudando al desarrollo socioeconómico y cultural de mi pueblo Granada, y Jerez, después. No tenía ninguna experiencia empresarial. Mis trabajadores siempre estaban por delante y eran tratados como socios. A pesar de mi malafollá y mal genio, los trataba profesionalmente como compañeros de viaje. Me saqué un Master en Gestión Cultural mientras tanto y cuando el Espárrago Rock se convirtió en un referente a nivel internacional descubrí la parte más capitalista de este sector, me decepcioné bastante. Pero lo peor fue que una multinacional española me engañó hasta perder el festival. Negocio con amor o no hay trato.

¿De qué hablan las canciones cuando no hablan de amor? Pues de muchísimas cosas, de banalidades, de sexo, de egos… pero también de política, sociedad, clima, animales y otras tantas cosas que merece la pena tratar en la cultura.

¿Sigues creyendo que el amor mueve el mundo? ¿Lo dudas? Aunque es el capital el que lo conquista o el que desgraciadamente reina.

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