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PIELES DE TIERRA, La tierra, como elemento constructivo, está ligada a la historia de la humanidad

La tierra, como elemento constructivo, está ligada a la historia de la humanidad. El descubrimiento de la arcilla mezclando agua y tierra, que tuvo lugar en Mesopotamia entre el año 7000-6500 a.C, aceleró el proceso de sedentarismo y el crecimiento de las ciudades, poniendo al alcance del ser humano un material accesible y resistente. Así se construyeron las primeras casas de barro prensado, edificadas por hiladas. El siguiente paso tuvo lugar en el año 6000 a.C, con la aparición del adobe, piezas de arcilla uniformes, de forma paralelepípeda, conformadas mediante un molde, secadas al sol y que no requieren cocción. Finalmente en el año 3000 a.C, aparece el ladrillo a través de la cocción del material cerámico.

Actualmente, el barro cocido, el baldosín catalán y el gres rústico, son los productos cerámicos que transmiten intensamente la naturalidad de la tierra en las aplicaciones arquitectónicas. Entre los diversos usos existentes, en la arquitectura contemporánea han adquirido gran repercusión las envolventes de los edificios, entendiendo por éstas, las capas que median entre el edificio y su entorno. En este ámbito, podemos diferenciar entre envolventes continuas y discontinuas. Las continuas se caracterizan por el empleo del material cerámico como revestimiento exterior que proporciona continuidad matérica, protegiendo el espacio interior y aportando carácter estético al conjunto. Por otro lado las discontinuas se caracterizan por funcionar como elemento filtrante, aportando transparencia, protección y privacidad entre los espacios interiores y exteriores.

Img 1. Fotógrafo: Fernando Alda. Premio Arquitectura. XI Premios Cerámica ASCER

Img 1. Fotógrafo: Fernando Alda. Premio Arquitectura. XI Premios Cerámica ASCER

EL MATERIAL CERÁMICO COMO ENVOLVENTE CONTINUA. Los proyectos que se presentan a continuación, muestran la continuidad constructiva de la cerámica a través de la piel exterior del edificio. El primero es la Escuela de hostelería en Matadero (img. 1 y 2), del estudio de arquitectura Sol 89. En este proyecto se resuelve la cubierta a través de un revestimiento continuo de piezas cerámicas de reducido formato, con cierto carácter industrial, que reinterpreta en la cubierta el modo compositivo característico de la zona, de volúmenes blancos rematados con piezas cerámicas. El empleo de estas piezas cerámicas, se caracteriza por su cuidada disposición y despiece, generando un efecto de conjunto mediante la desmaterialización de las juntas, como si se tratara de una pieza moldeada que envolviese el edificio. El otro proyecto, es la Escuela Universitaria de Magisterio de Granada (img. 3 y 4), del arquitecto Ramón Fernandes-Alonso Borrajo. En este caso, la envolvente principal esta formada por una fachada ventilada de barro cocido que, separada ligeramente del soporte, se adapta a la geometría del edificio aportando un textura cerámica característica. Esta piel que recubre el exterior penetra en el interior del edificio actuando puntualmente como revestimiento de paredes y techos.

EL MATERIAL CERÁMICO COMO ENVOLVENTE DISCONTÍNUA. En este punto, ambos proyectos transmiten la funcionalidad de la envolvente cerámica como elemento filtrante. En primer lugar, en el Palacio de Congresos de Peñíscola (img. 5 y 6), desarrollado por los arquitectos Paredes y Pedrosa, se emplea una pieza cerámica de gres con geometría tridimensional para materializar el umbráculo, elemento clave del proyecto. A través de la pieza cerámica, el cerramiento se transforma en un filtro que tamiza la entrada de la luz, creando un ambiente intermedio entre el espacio interior y el exterior del edificio. Por otra parte, en el Pabellón de España de la Expo de Zaragoza 2008 (img. 7 y 8) el arquitecto Francisco Mangado lleva al extremo el concepto de filtro, a través del desarrollo de columnas cerámicas a modo de bosque de álamos que levitan sobre un superficie de agua. El empleo de estas piezas genera un espacio atractivo que, mediante un juego lumínico, marca la transición entre el espacio público y privado, caracterizando la iluminación de las estancias interiores.

Img 2. Fotógrafo: Fernando Alda. Premio Arquitectura. XI Premios Cerámica ASCER

Img 2. Fotógrafo: Fernando Alda. Premio Arquitectura. XI Premios Cerámica ASCER

Img 3. Fotógrafo: Jesús Granada. Premio Interiorismo. XI Premios Cerámica ASCER

Img 3. Fotógrafo: Jesús Granada. Premio Interiorismo. XI Premios Cerámica ASCER

Img 4. Fotógrafo: Jesús Granada. Premio Interiorismo. XI Premios Cerámica ASCER

Img 4. Fotógrafo: Jesús Granada. Premio Interiorismo. XI Premios Cerámica ASCER

 

Img 5. Fotógrafo: Roland Halbe. Premio Arquitectura. III Premios Cerámica ASCER

Img 5. Fotógrafo: Roland Halbe. Premio Arquitectura. III Premios Cerámica ASCER

Img 6. Fotógrafo: Roland Halbe. Premio Arquitectura. III Premios Cerámica ASCER

Img 6. Fotógrafo: Roland Halbe. Premio Arquitectura. III Premios Cerámica ASCER

Img 7. Premio Arquitectura. VII Premios Cerámica ASCER

Img 7. Premio Arquitectura. VII Premios Cerámica ASCER

Img 8. Premio Arquitectura. VII Premios Cerámica ASCER

Img 8. Premio Arquitectura. VII Premios Cerámica ASCER

AMALGAMA CONTINUA-DISCONTINUA. Finalmente, se muestran dos proyectos que reflejan el juego entre continuidad y discontinuidad en la envolvente cerámica. El primero de ellos es La Ricarda (img. 9 y 10), del arquitecto Antonio Bonet, cuyas bóvedas cerámicas fueron rehabilitadas por Fernández Álvarez y Jordi Roig. La cubierta del edificio es un reflejo evidente de la continuidad del material cerámico en superficies abovedadas, generando un manto cerámico que fluye sobre las bóvedas. El tratamiento de la envolvente discontinua se materializa a través de una celosía formada por una pieza de gres, dando lugar a espacios intermedios acorde al clima y tamizando la entrada de la luz natural al interior de las estancias, que en ocasiones esta bañada por los reflejos producidos por el vidrio circular insertado en la propia pieza cerámica. Por último, Casa Pomaret (img. 11 y 12), de los arquitectos Pich-Aguilera es un proyecto que muestra la transformación de la envolvente cerámica continua en discontinua mediante el empleo de una única pieza cerámica de gran formato y con diversas texturas, que colocada en diferentes posiciones, según la necesidad, permite resolver la envolvente del edificio. La piezas cerámicas empleadas como fachada ventilada en los cerramientos verticales exteriores, se transforman en lamas horizontales frente a los grandes ventanales de la vivienda, creando así un filtro que controla la entrada de luz solar y aporta identidad al proyecto.

Los materiales cerámicos han acompañado al ser humano desde sus orígenes proporcionándole abrigo, higiene y un entorno estéticamente enriquecedor, ofreciendo en la actualidad amplias posibilidades en el desarrollo de nuevos materiales y sistemas cerámicos para la arquitectura contemporánea.

Los proyectos expuestos han sido seleccionados en diferentes ediciones de los Premios Cerámica de Arquitectura e Interiorismo organizados y promovidos por ASCER (Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos).

Img 9. Fotógrafo: ITC. Finalista IV Premios Cerámica ASCER

Img 9. Fotógrafo: ITC. Finalista IV Premios Cerámica ASCER

Img 10. Fotógrafo: ITC. Finalista IV Premios Cerámica ASCER

Img 10. Fotógrafo: ITC. Finalista IV Premios Cerámica ASCER

Img 11. Finalista XI Premios Cerámica ASCER

Img 11. Finalista XI Premios Cerámica ASCER

Img 12. Finalista XI Premios Cerámica ASCER

Img 12. Finalista XI Premios Cerámica ASCER

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