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CRISTÓBAL GAETE. “Una espalda de mujer con teclas de máquina, con tonalidades”

Cristóbal Gaete (Viña del Mar, Chile, 1983). Periodista y escritor.

¿Quién eres? Cristóbal Gaete. Me entrevistas porque sabes que escribo y que he trabajado como hormiga en la órbita de lo que eso significa: ficción, no ficción, reseñas, entrevistas y edición. También soy papá de una niña hermosa de 8 años (Hola Julieta) y trabajo con mi viejo en el único mercado de frutas que queda en Valparaíso. En Chile es difícil sobrevivir del arte, pero no hay quejas, de todo se aprende. Es una explosión perceptiva ir caminando temprano y ver la ciudad trabajando, instalándose en las calles con una luz parcial. 

¿Cuál es tu estética? Es algo en movimiento, un escritor que busca el arte debe ir modificándose con el tiempo. Valpore[1] era una bomba contra el status quo de la ciudad que habito, Paltarrealismo los fragmentos densificados de la memoria, y Motel Ciudad Negra un ejercicio de vehemencia estilística a partir de la nostalgia. Quién sabe qué sigue.

Cristóbal Gaete. Ilustrado por Harol Bustos.

Cristóbal Gaete. Ilustración: Harol Bustos.

¿Cómo empezó todo? Con el hallazgo casual de Los subterráneos de Jack Kerouac. En aquel largo soplido encontré el ritmo y la bohemia. Si es así ser escritor, quiero hacerlo. La mayor parte no ha sido de aquel modo, pero ha sido un tránsito memorable, como lo que sucede cuando te abren la puerta en una ciudad desconocida sólo por lo que escribiste, o lo haces tú. Hermanos por Sudamérica. ¿A dónde te gustaría ir? A San Juan, provincia de Argentina, para ir a ver a Darío y a Sebastián, los campeones de “Poderosa Lectura”, los primeros en publicarme un libro completo fuera de Chile.

Háblame sobre la literatura de Valparaíso. Existe una confluencia importante de plumas desde el siglo XIX en este puerto, que es un lugar magnético, siempre al borde de devorarte. Desde 1900 se cuentan continuas historias de marinos que quedaron varados. Hoy la escriben menos extranjeros, pero seguimos en la dialéctica. Yo soy parte de ese proceso, sin duda. Si llegan algún día, búsquenme, seguro me encontrarán. Si tuvieras que pasearme por Valparaíso, ¿a dónde me llevarías? Leí que el panorama ideal en los 50 eran un restaurant, los baños turcos y la prostitución. Yo te llevaría a tomar desayuno al mercado, pasaríamos por las pulgas de Uruguay o la avenida Argentina, caminaríamos por Playa Ancha, el cementerio proletario, la costanera y comería un churro. Pasaríamos por algunas librerías como la Crisis, San Cristóbal, Cummings 1, Concreto azul y Metales Pesados. ¿Cuál es tu panorama ideal? Pasear con mi hija y mi chica, comer mariscos. O bailar en lugares que no importe la ropa y los tragos no sean caros. Ir al estadio a ver a San Luis de Quillota, hacer reír a mi mamá. O que nadie me hable y estar leyendo todo el día.

¿Cuál es el último sueño que recuerdas? Una espalda de mujer con teclas de máquina, con tonalidades. Un deseo. Que San Luis de Quillota salga campeón del mundo ganándole al Barcelona. Ya sucedió, en el cuerpo de un niño que le regalaron los dos uniformes y eligió el amarillo. Ese cumpleaños Pacheco le ganó a Messi. Algunos libros que valdría la pena leer de tus contemporáneos. Los desórdenes de un arresto de Carlos Altamirano, Industrias Chile de César Cabello, Ñache de Cristian Geisse, La Novela terrígena de Mario Verdugo, La filial de Matías Celedón y cualquier obra de Felipe Becerra.

¿Cómo termina? No lo sé, pero jamás termina. Mi obra es la confluencia de otras. Algún día desapareceré en olvido, en el bosque que Bolaño traza en 2666. Pero estaré en el bosque de palabras. Es suficiente. ¿Qué hacías cuando murió Pinochet? Estaba viendo tv en un departamento en un cerro de Valparaíso. Mi hija venía en camino, y no me gusta la masividad. Creo que no celebré o algo así, porque no había algo liberador en vista de que la estructura que vivimos fue diseñada en su dictadura. Ya pasamos 17 años de democracia y estamos muy lejos de mover eso. Más lejos aún de extirpar el fascista interior.

¿Hay algo que no salga de tu mente? La base de algunos temas de hip hop, las palabras de las columnas de Roberto Merino, los consejos de Horacio, el cuerpo de mi chica, el olor del cuello de mi hija. ¿Qué no sale de la tuya?

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