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MALO, FEO Y BARATO

La Industria Textil, como la todas las industrias, miente para legitimar su actividad y mercancía, y con ello, trasladar la absolución a su clientela, eximida de sus responsabilidades como consumidor y ente social. Muchos y muchas ya conocéis las prácticas desleales que se han ido aireando repetidamente sobre la producción textil, desde la famosa farsa del “Made in Italy” hasta las condiciones infrahumanas de muchas fábricas en las que se confecciona la ropa de las empresas de nuestras sociedades “democráticas” y declarantes de los raídos “derechos humanos”. 

Por ello, me dispongo a enumerar otras mentiras que el sector textil enmascara haciendo uso de los ardides concedidos por la globalización y la flojera legislativa:

La industria textil en España (multinacional) genera empleo. Ante la perspectiva laboral actual donde cualquier esperanza de ocupar un puesto vocacional se ve truncado por el pánico colectivo de la eterna crisis, cualquier formación de empleo es un dato positivo. Sin embargo, hago una reflexión sobre la manida alegría hispana ante el “colócate”, sea cual sea el puesto: en España se ha destruido gran parte del tejido industrial de la pequeña y mediana empresa, tanto de fábricas de confección como de la industria de cabecera (hilatura y tejeduría) gracias a la externalización constante del sector. Con su desaparición, un gran número de puestos han sido pulverizados y con ellos, la especialización y el saber de un oficio. Actualmente, en la empresa multinacional a nivel nacional, además de puestos de almacén y de tienda, que se cuentan por miles, se añaden puestos de altos cargos, ejecutivos y diseñadores, que, sí bien no cuestiono su labor y su derecho en el marco laboral (yo misma soy diseñadora), supone un contraste desleal ante la comparativa pequeña y media empresa + oficio tradicional + puestos cualificados de largo recorrido frente a trabajos precarios + contratos elitistas + puestos poco cualificados de corto recorrido de la industria global.

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Diseñado en… En los últimos tiempos se ha erigido esta tendencia para encubrir la deshonrosa producción mediante el subterfugio del “diseñado en” x ciudad o país europeo. Una etiqueta con estas señas pretende hacer el juego de prestidigitador al cliente concienciado o semi-concienciado. Si se busca la etiqueta que debe adjuntar el resto de información (generalmente en las costuras laterales e internas de la prenda) se podrá observar que el lugar de producción (evidentemente menos cool que el del diseño) suelen ser países de mano de obra barata y de condiciones precarias.

Conciencia “Eco” de multinacional. Una gran cadena de moda lleva unos años emulando haber tomado conciencia ante las prácticas de su industria. Su mentira conscious se basa en prendas ”bio”, cuya representación es sumamente exigua en comparación a la obscena cantidad de prendas que hay en su tienda. Su etiquetado verde informa que, para su fabricación, han sido utilizados materiales reciclados, entre ellos el poliéster (material ya de por sí antitético a la conservación del medioambiente). Además cuenta con una serie de prendas confeccionadas en algodón ecológico, presentadas en colores blancos radiantes (el proceso de blanqueado es altamente contaminante, por el uso de cloros y compuestos sulfatados) y con serigrafías a la última (cuyos pigmentos, disolventes, gomas y procesos de fijación son igualmente irrespetuosos con el medioambiente y la piel). Vamos, es como echar kétchup a la lechuga de tu huerto ecológico.

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Made in Spain” en la multinacional. La crisis ha dejado pocas cosas buenas, siendo una de ellas una mayor conciencia ante la procedencia de las producciones. De esta manera, algunas cadenas se suman a este carro más como una moda que como una actitud política y social. En concreto, una cadena multinacional ha incluido prendas hechas en España, siendo un porcentaje ridículo comparado con el número ingente de prendas de su colección. Es muy curioso cómo las prendas hechas en España aparecen desplegadas estratégicamente en la tienda. Del mismo modo, son prendas de cápsulas de ropa cuyo “target” (como les gusta llamarnos) es la mujer de medio/alto poder adquisitivo, probablemente concienciada con la necesidad de retomar la economía nacional y por ello motivada a comprar confección española. Si se accede a la planta de la colección juvenil, no hay ni rastro de prendas hechas en España… qué más les da a los jóvenes de dónde proceda su ropa a euro. Que no nos engañen… no hay ninguna intención de arrimar el hombro y reconstruir una industria que ellos mismos han destruido: el “Made in Spain” en la “multinacional” es puro marketing.

Calzado de piel. El calzado en piel, principalmente el de las grandes cadenas, suele esconder mentiras. Cuando en estas superficies, principalmente atraídas por el material sintético, exponen calzado en piel, nos lo hacen saber con etiquetas reconocibles y que hacen alarde de la calidad entre tanta mercancía de baja calidad. En este tipo de calzado hemos de estar muy atentos a las etiquetas de composición: generalmente la superficie del zapato es de piel 100% o compuestos a porcentajes 70%-80% cuero, 30%-20% poliuretano. Pero donde realmente se encierra la mentira es en el forro: un calzado en cuero, bien confeccionado, debe llevar la recubierta interior de piel, que ayuda a transpirar y mantener el pie en buen estado. Sin embargo, las multinacionales lo revisten de poliéster, el peor de los materiales para cubrir tus pies… O “cuero y otros materiales” siendo mezclas de cuero con poliuretanos y otros textiles. Zapatería “Made in Vietnam”…

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